lunes, 8 de junio de 2015

Premio por creer (Olimpo 1 vs River Plate 1)

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Pity Martínez festeja su gol
Llegar para hacer un nombre más rutilante. Ponerse la 10 por decisión del 10. Tareas con un peso específico que te lleva en un club grande al cielo o al infierno sin solución de continuidad. Al Pity Martínez le venía saliendo desde su aporte en lo colectivo. Pero faltaba su toque de distinción.

Y ese día llegó. Si de enviones anímicos se trata, qué picardía que llegue el receso. Porque el golazo convertido ante Olimpo, tomando un rebote de volea precioso desde afuera del área para dejar sin posibilidad a Champagne, podía haber sido el botón de inicio para explosión de un jugador con una riqueza técnica notable, quien probablemente se haya visto perjudicado por la flotación en distintos puestos de la cancha.

Ahora se viene un trabajo interesante para Gallardo. Así como convenció a Ponzio de que podía volver a ser el líder futbolístico del equipo, tendrá como tarea hacerle apuntar a Martínez como horizonte el jugador que era desequilibrio puro los 90 minutos como en Huracán.

Y quizás haya una propuesta superadora para elaborar. Imaginar un rendimiento en ascenso del Pity y su destreza, la velocidad y el rendimiento excelso de Mora en este semestre, cargándose más de una vez el equipo al hombro junto con la sapiencia e inteligencia de un Aimar de regreso suena a un cóctel muy tentador para vislumbrar. Pero conocemos también de la inteligencia del estratega Gallardo, quien no apurará los tiempos de nadie. Mientras tanto, en la previa al receso, hay un Pity Martínez con todo por delante. Y el gol visto es un buen síntoma.



por Matías Prado
Ex Clarín Deportes

lunes, 1 de junio de 2015

Nuevo tema: Tiraste Gas, Abandonaste

La risa anhelada (River 2 vs Central 0)

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El momento donde Aimar reemplaza a Pisculichi
Así como una vez tuvimos que dejar el partido de fútbol de lado para contar cosas tristes respecto de lo aledaño a este juego, esta vez es la antítesis, por suerte. Hay personas que trascienden la camiseta que tengas. Por simpatía, hidalguía, humildad, técnica, el rótulo quedará a criterio del consumidor. El mundo del fútbol hoy demuestra tal cosa. Las declaraciones de felicidad. Las caras de alegría. Y claro, si volvió Aimar.

Fueron catorce años donde repartió magia por cuanto lugar quiso, hasta que ese maldito sobrehueso en su tobillo nos privó de verlo antes. Y sin temor a equivocarme, todos sentimos tristeza por eso. Un jugador lejos del conflicto, respetuoso y respetado. Nunca tomó a un jugador que tuviera otra camiseta como un enemigo, sino como un simple rival del juego. Eso quizás valga más que muchos trofeos juntos, lo que lo cataloga como un distinto. Un fuera de serie.

Y eso tiene su correlato en la cancha. Siempre tuvo su correlato. Para vos que hoy lo viste por primera vez, te cuento que esos quince minutos excelsos que tuvo a sus 35 años y después de mucho tiempo sin jugar, en su etapa de esplendor en River y en la selección Argentina eran desde el minuto 1 hasta el 90. De clase, inteligencia, simpleza, de simpleza y solidaridad al equipo. El caño a Gómez Andrade en su primera intervención es una muestra de que todo eso sigue intacto enfrascado en una cabeza que piensa siempre antes que el resto.

River se fortaleció con su entrada en la faceta anímica. El conjunto del Chacho Coudet hacía figura a Barovero. La cesión de protagonismo por parte de River al conjunto rosarino potenciaba las tareas realizadas por Ruben, Delgado y Aguirre, junto con las subidas de Villagra. El ingreso de Aimar obliga al equipo a volver a ser protagonista desde la tenencia del balón, porque es el chiche preferido del cordobés. El instrumento con el que él nos sacó y sacará más sonrisas haciendo honor a su apodo. Y produjo efecto contagio, porque junto con Boyé y con Teo sobre todo buscó asociarse en la zona de gestación y definición para intimidar al arco de Caranta. Por detalles como su falta de ritmo junto con lo mal que estaba la cancha tales jugadas fenomenalmente gestadas no terminaron en la foto que todos hubiéramos querido ver mañana en los diarios.

Las controversias que tiene el fútbol. Por un lado, las miserias que hubo siempre y que un día la olla se destapó, dejando evidencias de lo asqueroso que es sentarse en un escritorio a engrosar los bolsillos a costas de un juego. Por el otro, lo deslumbrante y asombroso de un Messi brillando en la final de la Copa del Rey y dándole un título más al Barcelona; y ni más ni menos que su ídolo de la infancia, Pablo Aimar, volviendo a deleitarnos en una cancha, donde sin lugar a dudas pasan las mejores cosas. Un fin de semana en el que ganamos todos.



por Matías Prado
Ex Clarín Deportes

jueves, 28 de mayo de 2015

Aprender de tus errores (Cruzeiro 0 vs River Plate 3)

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Sánchez abre el camino del triunfo en Brasil
Una semana atrás. Partido de ida ante el Cruzeiro, fiel reflejo de cómo la ansiedad producto de diversos factores, podía dañar el funcionamiento de un equipo como River que en este 2015 no lograba la regularidad ni la constancia que había sabido exhibir. Miércoles 27 de mayo desde las 22 horas de nuestro país, al igual que en Brasil, el conjunto argentino dando un giro de 180º en su encuentro de vuelta y mostrando cómo desde la paciencia se construyen decisiones sabias.

Así hemos asistido al modelo River 2014 en versión 2015. Ese River que bloqueaba rivales. Y la víctima fue precisa, porque lo aventajaba y en consecuencia lo dejaba afuera de la Copa Libertadores, la competencia más importante del semestre. Y con una diferencia sustancial, porque el cambio de nombres implica un cambio en su funcionamiento. Porque Ponzio no es lo mismo que Pisculichi, y sin embargo hoy el volante central es quién lleva la bandera del juego en el equipo. Desde él se basa el punto de partida en la presión por su condición natural de volante central, y con la posesión de la pelota a qué intensidad se busca el juego directo. Adaptable al contexto, Gallardo entendió que no era necesario ubicarlo a la altura de Kranevitter en las tareas de marca y contención ya que Cruzeiro ubicaba sólo a De Arrascaeta como eje, a quien el tucumano no le dio nunca margen de maniobra. Por lo tanto, el santafesino fue a cortar a un Willians muy vulnerable, evitar la salida desde él con la presión alta con la defensa y Kranevitter achicando metros y a partir de ahí, jugar. Tarea simplemente ejecutada a la perfección.

Una picardía absoluta la casi segura partida de Rojas. El complemento perfecto para el 5 que se te ocurra. Cualquiera de los dos volantes centrales de hoy junto al Lobo Ledesma tiempo atrás, deben estar encantados de tremenda rueda de auxilio. Y ante los brasileños en una tarea atípica quizás, porque acostumbrado a cerrarse al volante central para darle espacio a Vangioni para pasar, esta vez bordeó siempre la línea y desde allí cerrándose hacia adentro, mostrándose con peligro por la zona del lateral derecho Mayke.

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El plantel festeja con Maidana
River, producto del corte rápido, con los centrales anulando a Damiao y a Willian llevándolos lejos de Barovero, y con la paciencia como el ancho de espadas, produjo una contra notable con dos movimientos sublimes de Mora, quién primero se aprovechó de su elasticidad para darle a Teo la conducción de esa contra con libertades de pensamiento. Y luego con el arrastre de la marca para dejar en soledad a Sánchez quien capturó el pase del colombiano y dejó sin chance a Fábio. 

Una defensa blanda. Los centrales sin saber cómo descifrar ese enigma llamado Mora que producía peligro por donde se lo mirara y sin tener la fuerza para aguantar la embestida de un River voraz. Y se le notó derramando sangre por esa herida sobre todo producida en lo moral. Bruno y Fábio en desconexión regalando un córner sin sentido, pero que el conjunto argentino se encargó de capitalizarlo. Cabezazo de Maidana, y la serie pasaba a manos de los de Gallardo.

Y por fin Teo volvió a ser ese compañero que Mora necesitaba, porque supo conducir con el balón desde lo que necesitaba el equipo y no él. Hoy quizás sea él quien tenga que darle a los compañeros las oportunidades para ser quienes terminando el logro máximo en el fútbol. Y las buenas decisiones despejan la mente para brillar al momento de ejecutar las propias. Salud para ese tercer gol notable, y sobre todo salud para ese reconocimiento al entrenador que lo bancó en tantos momentos bajos. Es síntoma de reconocer fallas de partidos pasados.

River siguió brillando. Siguió dando muestras sobre cómo desde la conducción y la sapiencia de un entrenador que intenta estar un paso más adelante de la trama. Se le pedían cambios. Futbolísticos y anímicos. Sus tiempos de enganche como jugador de pensar y tomarse su momento para accionar de la mejor manera para el equipo los traslada hoy como técnico. Supo esperar que las piezas encajen de una manera, hacia un lado o hacia otro, para lograr ser eficientes. Quizás eso sea la causa de mayor orgullo para Gallardo, tal vez el mejor aliado de la paciencia para estas cosas.


por Matías Prado
Ex Clarín Deportes

viernes, 22 de mayo de 2015

Ansiedad (River Plate 0 vs Cruzeiro 1)

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"Peor no podemos jugar" Gallardo, luego del partido
15 de mayo del 2015. Un nuevo día comenzaba en la República Argentina. Uno de esos bien pero bien grises, y no es precisamente a meteorología a lo que hago alusión. Un papelón del cual ya se ha emitido opinión, después de 45 minutos de un control total sobre Boca que corría con el caballo de la necesidad. 21 de mayo del 2015. Tras decisión acertada de la Conmebol en hacer acceder a River a cuartos de final, quizás la única parte bien aplicada de la sanción a Boca, el rival de turno se llama Cruzeiro. Pero River se equivoca, cree que enfrente todavía está el rival de hace siete días atrás.

La cabeza carbura diferente. Había ganas de vomitar toda rabia contenida por lo que pasó e intenciones de demostrar que esa supremacía seguía siendo tal. Pero esta vez quien estaba enfrente era un rival fresco, no desde lo deportivo ya que el conjunto de Marcelo Oliveira marcha último en el Brasileirao, sino desde lo mental. Sabía que iba a encontrarse con un equipo argentino que iba a querer imponer jerarquía, oficio y sobre todo presencia en su cancha. Y se preparó para tal situación.

Porque es cierto, en el primer tiempo River fue el de las situaciones más claras, a pesar de que Cruzeiro también tuvo las suyas. Y no sólo eso, quiso entablar el asunto lo más lejos posible de Barovero. Como contra Boca. Así fue como el trabajo de quite y explosión por las bandas de Sánchez y Martínez, sumado al tempo que marcaban Kranevitter y Ponzio en el centro del mediocampo surtía efecto para generar las mejores situaciones en el local, con Mora siendo en la delantera el jugador con mayor peso y presencia para la terminación de la jugada, ante un Teo nuevamente ausente y con un arquero visitante como Fabio atento y rápido de piernas para achicar los espacios de definición.

River se sentía ahí de concretar. Lo olía. Lo sentía. Pero una vez más pensó en el partido con Boca. Quería poner la serie 2 a 0, como para asegurar todo y dar por decretado el tema. Pero la realidad le marcaba otra cosa. Iba 0 a 0, con un rival nuevo. Y el tiempo empezó a correr, y ese gol que abriera la serie a su favor no llegaba. Y la cabeza empezó a mandar señales de agotamiento. Con la pérdida del control, Cruzeiro comenzó a soltarse del fondo y a darle dinamismo al ataque con Marquinhos y Willian. Y un error más grave aún fue creer que el contexto ayudaba para sobrecargarse de confianza. Así fue como Maidana y Funes Mori sobre todo, junto con las dudas de un Barovero eximio a la hora de atajar pero dubitativo en lo que concierne al juego de piernas, le brindó ocasiones al Cruzeiro, que ya en el segundo tiempo plantó bandera en el fondo para especular con la contra.

Mientras tanto, River seguía mostrando signos de haber quemado todo en un primer tiempo de liberación. El complemento fue un concierto de ver circular el balón hacia los costados, que sumado a la falta de movilidad y de opciones no le daban originalidad ni creación al juego. La entrada de Cavenaghi le dio toques y situaciones para pensar en que un cambio por cimbronazo podía nacer. Pero el contexto futbolístico del equipo no ayudó. Ni siquiera el aire fresco de Mayada ni la conducción ineficiente de Pisculichi. La meseta en su máxima expresión.

Cruzeiro fue allanándose el camino. Por virtudes y defectos. Huecos generados por la falta de cobertura y las incomodidades generadas a los defensores sumadas a la presencia de Gabriel quien ingresó en lugar del enganche De Arrascaeta le dieron a los brasileros más armas para llegar ante un River que mostraba debilidades defensivas. Llegó el primer signo con la pelota salvada en la línea por Vangioni tras un desborde de Gabriel y un remate de Willian. Y ya cuando el partido parecía determinar que el cero les era negocio a unos y otros, Mammana despejando defectuosamente hacia el medio, una vez más Gabriel molestando y llegando a rematar ante la salida blanda de Barovero, rebote y Marquinhos con el arco a su merced marcando ese gol tan valioso del visitante.

Los paños fríos del afuera tras lo sucedido no tuvieron su correlato con el adentro del partido de ida de los cuartos de final. River quiso mandar en esta historia sin tener la certeza de cómo hacerlo ante un rival diferente. Los pasos son de a uno. Caso contrario, la ansiedad nunca falla a la hora de comer cuando la sangre está tan a su alcance.



por Matías Prado
Ex Clarín Deportes

viernes, 15 de mayo de 2015

Estamos Todos Enfermos

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Kranevitter en el piso del túnel luego de ser agredido
Saquémosnos un rato las camisetas. ¿Quién instauró la idea en la sociedad de hacer las cosas en el fútbol escudándose en el folclore? Cuánto daño le ha hecho eso y le sigue haciendo. No importa desde dónde empieza y cómo luego se disemina las distintas y supuestas "burlas".

Porque es tan solo una pelota rodando, nada más. ¡Qué verso eso del orgullo, de quién tiene más hombría que quién! Esas cosas no las determina precisamente el fútbol ya que es un juego, un deporte, no una condición indispensable para la vida humana. Justo en el día en que se lamentaba el fallecimiento del jugador de San Martín de Burzaco, Emanuel Ortega, y en el que toda la Bombonera se llamó a silencio en su homenaje, la misma estupidez humana llevó a atentar contra la integridad física ajena. ¿Acaso importa demasiado que la camiseta sea contraria a los sentimientos y pasiones de uno para llevar a cometer semejante acto? Y quiero insistir con algo, hoy se llama Boca, pero ésto le cabe a todo nuestro fútbol. Desde AFA para abajo. Todos cómplices. Todos mirando para otro lado. Y nadie se hace cargo.

No quedan dudas. La era de la tecnología deja en evidencia a absolutamente todos. Un partido de fútbol se puede suspender. Se puede dejar un estadio clausurado por la cantidad de tiempo que sea. Y todo detallado y evidenciado en las redes sociales, nombrando personal interno de un club para ajustar las clavijas y que la coartada salga a la perfección. De un lado y del otro dejan todo al alcance de la mano. Llamado a la solidaridad para pedir la aparición de la idoneidad e inteligencia. Se extraviaron hace mucho, y nadie sabe dónde está.

Cualquier palabra en momentos de tensión puede ser contraproducente. Cualquier situación para llamar la atención para las cámaras es sinónimo de un show innecesario. Sin importar si te toca estar de parte de la víctima o el victimario, la dirigencia se encarga de arreglar las cosas afuera del campo de juego, no adentro, para poder tener la cabeza más fría y tomar la mejor decisión para la institución. No en donde el clima y el aire se corta con una tijera y que todo puede sonar hasta desafiante e hiriente. Inexplicable lo hecho por D'onofrio también, más allá de que sea menor su acto, porque a pesar de eso elevó tensiones en los jugadores y en las tribunas, hasta poniendo incluso en riesgo su persona.

Leal es el reconocimiento de mucha gente de Boca que sentenció y repudió lo sucedido. Honesto es bañarse de empatía y comprender que por cómo se lastimó a jugadores rivales no había otra alternativa que la suspensión. Porque quién dice, quizás, lo próximo a suceder era muchísimo peor. Este escándalo, premeditado, se escribe con letra imprenta. El impacto negativo que genera ésto en lo global deja una verdadera mancha. Las otras son de chiquitaje. Mientras tanto, el 6 de junio habrá una final de la liga de campeones en Europa, donde la organización, la competitividad, el despojo de egoísmos, la seguridad y un sinfín de cosas más están garantizadas de forma positiva. No nos quejemos, todos aportamos para estar cada vez más lejos de ese ideal.

Cierto, hubo 45 minutos de un partido de fútbol que todos estábamos esperando. Pero mi decepción es más fuerte para comentar algo al respecto. Sepan disculpar.



por Matías Prado
Ex Clarín Deportes

miércoles, 13 de mayo de 2015

Nada se le parece


Cerrar los ojos. Soñar. Soñar con que después de 90 minutos de una trilogía de suspenso, vayas a tu casa y descanses con la cabeza relajada. La necesidad de encontrar ese horizonte en el cual se halle el objetivo a cumplir. Ese momento en donde se dirime la historia está por llegar.

No descubro la pólvora precisamente si digo que jugar este partido contra los de la vereda futbolística de enfrente no se le parece a nada. Sensaciones. Ansiedades. Nervios. Cosquilleos. Ponele el rótulo que se te antoje. Todos valen.

Pero el ambiente, fundamental para una organización futbolística, léase equipo en este caso, será marcadamente hostil. Y todo ese manojo de cosas que se siente en la previa puede transformarse en un arma de doble filo. Ya en el partido de ida se caminó sobre una cornisa innecesariamente por este tipo de cosas. Clave en ésto será encontrar la paciencia para que corra el tiempo, manejar con criterio la ventaja que se posee y sobrecargar de responsabilidades al rival.

A Gallardo le brota astucia. Le sale por los poros todas las maneras de hacer daño con la pelota en poder de su equipo. Dos cuestiones claves, que se darán en la zona de promesas, el mediocampo. Repite con Ponzio, sin dudas a alguien que pasó de la oscuridad a la más absoluta claridad. Y no hablo sólo de marca. El santafesino es el ritmo de juego de hoy en River. Todos juegan a partir de él. Seguramente su misión sea tapar la salida de Gago como punto de partida para Boca. Y la aparición de Mayada por izquierda tiene la lógica del cambio que producirá Arruabarrena de reemplazar a Marín por Peruzzi. El ex Vélez tiene buena marca pero especialmente posee un buen criterio ofensivo. Con el uruguayo enfrente verá limitada esas posibilidades.

Todo por verse. Un partido de fútbol. Muchas cosas en juego. Pero sobre todas las cosas, un efecto social y cultural imposible de medir en escalas. Sólo resta el pitazo inicial.


por Matías Prado
Ex Clarín Deportes