jueves, 30 de octubre de 2014

Del caos a la virtud (Estudiantes 1 vs River Plate 2)

Una réplica a lo sucedido 72 horas atrás. Gustavo Cerati, en su tema "Déjà vu" del album "Fuerza natural", hablaba que sacar belleza del caos es virtud. Pero este River habla de otra cosa, de la transición de una cosa a la otra, de cómo se vive en el desorden y el apuro, simplificado en lo caótico, a pasar a relucir su mejor repertorio y marcar la diferencia.

O también cuando el rival le deja todo servido en bandeja. Despojado de cualquier bandera hinchista, a este periodista le resulta inconcebible cómo en un partido un equipo abandona esa idea primaria que lo condujo al objetivo buscado para pasar a hacer totalmente lo contrario. Entregarle el complemento a un herido River, el mejor título para una película de terror.

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Un partido muy luchado
Herido porque el primer tiempo fue bloqueado en todas sus formas. En la salida, el armado y la llegada. Otra vez quedó un equipo a un latifundio de diferencia entre líneas, y allí el conjunto de Pellegrino hizo todo lo necesario para estorbarle el camino a los de Gallardo. Con la marca férrea en el medio de Gil Romero y Damonte, Pisculichi buscó recostarse en las bandas, lo que produjo falta de generación para que la pelota le llegue a Mora y a Teo. Estudiantes presionando en bloque y con intensidad sobre la salida de Ponzio provocaba la recuperación inmediata del balón y la verticalización en velocidad con Correa y Auzqui para agarrar a River mal parado. Mismo mecanismo para tapar con Carrillo y Vera como estandartes la salida desde Barovero. Todo ésto indica cómo Estudiantes quería el partido lo más lejos posible de Navarro.

Este no era un caos por desorden, sino una cuestión de desconcierto. La desesperación de no saber por dónde salir de tanto acoso llevado al desorden. El desorden provocando fallas por excesos, como el gol de Vera, donde la intención es buscar salidas limpias pero no inmolarse por la causa. Defensa y Justicia puede contarles cómo es ésto del fundamentalismo de salir por abajo.

Tras breves minutos de iniciado el complemento, River cambió golpe por golpe. Si es tan lapidario terminar un primer tiempo con un gol abajo a minutos de culminar esa etapa, más aún lo es cuando se llega al empate tan rápidamente. Deja la sensación de no haber noqueado al rival, que le contaron hasta ocho y que se levantó como si nada hubiese sucedido. Provoca incertidumbre, y la virtud de River de oler sangre en cuanto lugar se derrame está harto comprobada.

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Sánchez marca el gol del triunfo
Salir a atacarlo, en terreno ajeno minado de camisetas contrarias. Pero un centro preciso marca registrada de Sánchez para un Mora solitario entre las torres Schunke y Desábato logra el objetivo inmediato: dejar de estar en modo derrota. Y desde allí construir sabiendo que el noqueado ahora es el que está enfrente. Con mayores espacios y una prolijidad acorde, encontró los circuitos de juego a los que apuesta siempre. Y gracias a ello encontró el segundo gol, donde Teo se sacó rivales de encima como quien pestañea para cederle el balón a Sánchez quien tiró el centro, Schunke cabeceó para descolocar a su arquero y darle la ventaja a los de Nuñez.

Las apariencias engañan. River quizás ya no tenga que jugar 90 minutos perfectos para demostrar supremacía. Pero eso no significa que va a colgarse el cartel de vulnerable, o que vaya a entregar todo tan baratamente. Es cierto que puede vérselo por terrenos pantanosos en determinados pasajes, pero al final del camino sale con su ropa blanca sin una más mínima mancha. Y esas son virtudes.

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por Matías Prado
Ex Clarín Deportes

martes, 28 de octubre de 2014

Matías Baretta nuevo Gerente de Prensa de River Plate

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Matías Baretta, nuevo Gerente de Prensa
Durante la campaña, D'Onofrio prometió profesionalizar la gestión. Pomposa promesa con sabor a poco cuando se compara contra la contratación de grandes estrellas, como en otras campañas electorales. Sin embargo, estas son las promesas que hacen los cambios profundos, las que dan frutos con el tiempo.

Al comenzar la gestión, D'Onofrio fue al generador de ingresos y contrató a Santiago Traynor, como Gerente de Marketing, un profesional que lo acompañó como jefe de prensa durante la campaña con sólidos antecedentes en marketing deportivo en el sector prívado. Hace unas semanas, los empleados del club se sorprendieron cuando leyeron la primicia en este medio que contaba sobre la contratación de Gustavo Silikovich, el nuevo Gerente General, un profesional con antecedentes suficientes para gerenciar cualquier multinacional pero, a diferencia de Traynor, elegido a través de una consultora. Hoy, cuando está a unas semanas de cumplirse un año al frente del club, la nueva dirigencia está pronta a anunciar varias incorporaciones gerenciales.

Entre todos los cambios se destacan, Juan Poner como nuevo Gerente de Sistemas, quien reemplaza a un passarellista que, dicen en el club, se llevó todos los registros de socios lo que provocó que en los primeros partidos de esta gestión River le haya tenido que alquilar los molinetes a Boca. Andrés Firpo es el nuevo Gerente de Seguridad, quien tiene a su cargo uno de los temas más sensibles y onerosos para cualquier club y Christian Francisco, es el nuevo Gerente de Estadio.

De todos estos, se destaca el nombramiento que se realizará hoy. River Plate creará y nombrará hoy a Matías Baretta como Gerente de Prensa, impulsado por Stefano Di Carlo, Presidente de Prensa del Club, quien ya había pedido su "pase" desde el área de Marketing donde, según este dirigente "estaba desaprovechado".

Dicen los que conocen el día a día que Baretta, un profesional de la comunicación que formó parte de la campaña de la mano de Patanian y Ballotta, no sólo "pegó un hit" con el video inspiracional antes del partido en La Boca -el más visto en la historia del club- o el video del campeonato sino que Di Carlo delegó mucho en él y obtuvo resultados.

Cuando Passarella dejó el club las cuentas las manejaba una consultora. En ocho meses de gestión propia, Twitter pasó de tener 300.000 seguidores a más de 850.000 y, entre otros logros, hoy el River Plate es el N°1 en Instagram, una red que Baretta se encargó de desarrollar. Además, River comenzó a comunicar todas las actividades y generar materiales propios para publicar en los medios tomando una postura más proactiva. De esta forma, Di Carlo junto a D'Onofrio y los dirigentes comenzaron a concentrarse en lo estratégico y Baretta y el equipo de Prensa, en la ejecución y seguimiento dándole especial énfasis a los periodistas que acompañan a River en el día a día.

De cara al futuro, Di Carlo y Baretta tendrán el mayor desafío: desbancar a La Página Millonaria del N°1 en internet. Para ello, en enero River relanzará su sitio oficial y tendrá por primera vez en su historia el dominio que nunca debió dejar de tener, www.riverplate.com, ocupado hasta el día de hoy por www.lapaginamillonaria.com, lo que la hizo muy rentable, en parte, gracias al posicionamiento que este dominio genera.

Para lograr este objetivo, River hará del sitio un lugar al servicio del socio y del periodismo donde podrá no sólo se comprar entradas o reservar el lugar para los partidos -como hace hasta hoy-, reservar canchas de tenis, pagar la cuota y todo lo que pueda mejorar procesos sino que los periodistas tendrán un acceso exclusivo para poder descargar fotos y contenidos exclusivos sin necesidad de llamar para pedirlos o esperar a recibir un email.

Aunque Baretta no quiso hacer ninguna declaración a este medio, importantes dirigentes confirmaron que el proyecto de la nueva web está a su cargo hace algunos meses y que el nuevo diseño está aún siendo vocetado pero confían que será revolucionario.

Mientras el equipo sigue invicto, puntero en el campeonato y avanzando en la Sudamericana, D'Onofrio y los dirigentes están haciendo los cambios que prometieron en la campaña y son varios los hinchas que empiezan a decir que esto es lo que buscaba el socio detrás del slogan de campaña "Un equipo, Un presidente para River".

lunes, 27 de octubre de 2014

Entender el contexto (Rafaela 1 vs River Plate 2)

Nadie puede alzar la voz en contra. A todos nos encanta este River y su voracidad para buscar el arco contrario. Pero este partido tenía la particularidad de que la no eficacia podía pagarse en breves segundos a causa de las pequeñas dimensiones de la cancha. La pelota fue y vino. Y River en un momento no fue River.

Más allá de las llegadas producidas en el primer tiempo, merecimientos al margen, el desbalance en la transición era notorio. La velocidad de delanteros como González y Albertengo para la contra fue un peligro constante. La presión en bloques separados también apareció como causa, dejando mucho terreno dusponible. Así fue como Montiel tuvo el tiempo necesario para sacar la bomba que significó el 1 a 0.

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Pisculichi convirtió un golazo de tiro libre
A partir de ahí River se hundió en el virus del apuro y de la intrascendencia. Se transformó en un equipo lento, sin variantes. Quien haya visto el sábado Real Madrid contra Barcelona, los de Nuñez se parecieron al conjunto catalán después del gol de Pepe y ni que hablar tras el tanto de Benzema. Mientras tanto, Rafaela le daba de su propia medicina al puntero con esa dosis asfixiante de presión que anulaba los circüitos de juego.

Pero una vez más, el saber aprovechar el entretiempo para resetear la máquina cuando falla y reprogramarla. River necesitaba sentir ese reagrupamiento de las líneas tanto para la marca como para el juego. Así fue como los de Sensini dejaron de tener campo para lastimar y huecos por donde infiltrarse. Y buscaron con éxito reconciliarse con la paciencia y, pelota al pido mediante, explotar sus virtudes. Eso termina dando sus frutos. Dominio plasmado, falta afuera del área que Pisculuchi convirtió magistralmente en el empate, y lectura espectacular de la presión escalonada de Rojas para aparecer en la segunda jugada y marcar el gol del triunfo.

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Los jugadores de River festejan con Gallardo
River vivía 45 minutos de pesadilla al principio. Encima daba la impresión de ser alguien ajeno a lo que solemos ver partido tras partido. Alguien de la vereda de enfrente dijo acertadamente una vez que "sólo los necios no cambian". River tomó esa frase y la llevó a cabo, porque la necedad la cambió por inteligencia cuando supo leer los indicios del contexto. Una nueva muestra más de carácter.



por Matías Prado
Ex Clarín Deportes

jueves, 23 de octubre de 2014

El valor de aquel penal (River Plate 2 vs Libertad 0)

Nunca perdones a River. Nunca. Si no, suceden cosas como las que pasaron en estos octavos de final de la copa Sudamericana. Te arrolla. Te deja la moral bastardeada. Te deja la sensación de ser un equipo que no pertenece a la elite de River.

Todo porque Rodrigo López tuvo el infortunio de fallar ese tiro desde los doce pasos. Ese fue el inicio del derrumbe de Libertad. Cortes de luz mediante, el empate rápido del conjunto argentino, ese partido de ida viró vertiginosamente de un lado hacia el otro luego de ese hecho para dejar casi sentenciada la serie a favor de los de Gallardo. Y en el Monumental no fue tan distinta la cuestión. La luz funcionó muy bien en la cancha, pero Bareiro con esa expulsión temprana se encargó de dejar en un pasillo a oscuras a su equipo, y con el peor fantasma. Si a este River once contra once no lo torcés, con un jugador menos y un 3 a 1 abajo era lo mismo que haber apagado todo y haber decretado el fin.

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Ponzio contuvo todo lo que pasó por el mediocampo
Pero los 90 minutos sirvieron igual. A un equipo que viene por la buena senda nada mejor que jugar un partido atrás de otro. Porque en el caso de este nuevo River, sirve para seguir ratificando una idea, para afianzar el funcionamiento. Y para darle rodaje a aquello que es necesario que lo tenga. Porque si Libertad no tuvo nunca el control de nada, fue porque el corte estuvo en el medio, y en esa tarea se lució como líder absoluto Ponzio. Primero asfixiando en la marca a su marca, cubriendo de manera excelente las espaldas de Sánchez y Rojas y ofreciéndose como salida con pase limpio, sin encimarse demasiado con sus compañeros.

Los goles fueron sentarse a verlos llegar. Porque iban a llegar. El arquero Rodrigo Muñoz se encargó de que no hubiera más en Nuñez que los de Mercado y Simeone. Es fácil notar lo infalible en los números, y en este caso también darse cuenta cómo a raíz de un hecho un equipo vapulea el cerebro de otro por goleada.




Por Matías Prado
Ex Clarín Deportes

lunes, 20 de octubre de 2014

River te enseña (River Plate 3 vs Belgrano 0)

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River da clases gratis de cómo jugar bien al fútbol
Simpleza. Contundencia. Tan sencillo pensarlo como aplicarlo para este River. El fútbol, además de ser un juego de técnica, táctica y estrategia, se trata de sensaciones, de contagio, de estados de ánimo. Y nada de ésto es producto del azar, sino que es todo buscado. Y con muchas herramientas.

Todo el mundo millonario toma y tomará los partidos contra Belgrano con una sensación particular. Un pasado que repercutirá, pero alguna vez habría que dejarlo en el pasado de una vez por todas. Porque hoy River trata de otra cosa a un millón de años luz de aquel del 2011. Fácil era etiquetarlo una vez más como una revancha, pero más fácil fue hacer y dedicarse a lo que finalmente terminó resultando: sólo jugar.

Y este River pareciera tener leído y estudiado por completo el manual del cómo jugar, y encima se lleva un 10 y muchas felicitaciones en cada una de sus presentaciones. Como bien solemos indicarlo en cada columna. Primero apoyándose desde tres cuartos de cancha propio y neutralizando asfixiantemente a Velázquez y a Pereyra para darle inicio de manera rápida al circuito de juego con Rodríguez, este volante central juvenil del club con muy buena ubicación en cancha y siempre buscando que sea prolija la salida.

Es cierto también que los de Zielinski proponían un terreno pantanoso para su rival cuando se acercaban al área de Olave. Porque Teo y Mora no tenían suficiente claridad para deshacerse por el medio de Ferreyra y de Lema que intentaban despejar cuan pelota pudieran. Hasta que la dupla que mejor funcionó en la primera parte, Vangioni y Rojas, se encargaron de recordarle a todos en qué consistía la página del libro que trata de "destrabar situaciones". Tomarse un tiempo más era la tarea, y Rojas fue su mejor reflejo. Porque capturó un rebote fuera del área y esperó a que el lateral fuera a comerle la espalda a Lucas Parodi para darle el pase, dejarlo mano a mano con el arquero y abrir el marcador. Siempre es mejor llegar que estar. Golazo.

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Teo festeja su 10° gol en el torneo
En el complemento River pudo haber padecido el eterno partido jugado en Paraguay en la semana. Eso sumado a que la entrada de Rigoni en los cordobeses tuvo a maltraer un rato largo a la defensa y a Barovero, que le sacó una pelota genial que pudiera haberlo hecho retornar al encuentro a Belgrano. Pero de una laguna se sale sólo serenándose. Y cuando eso sucedió, los conceptos volvieron a fluir. Si no, no se entendería cómo Sánchez elige inteligentemente salir de los mil pies celestes hacia una zona más clara para tirar el centro a Teo para que marque el segundo gol del equipo. Atacar al espacio es entender todo dentro del área. Golazo. O en el tercero, cuando Driussi tiene en la contra varias opciones de pase pero elige que el balón llegue escalonadamente al lugar indicado para que se encargue quien deba hacerlo. Por eso el pase a Sánchez, desborde y centro atrás para definición. Golazo.

A este equipo no lo asusta la presión, al revés, lo potencia. Como quien tiene una hoja en blanco en un examen y no sabe por qué pregunta empezar, este equipo te enseña que primero de todo va lo más fácil: la identidad, la que River deja plasmada cada vez que suena el pitazo inicial.



Por Matías Prado
Ex Clarín Deportes

viernes, 17 de octubre de 2014

La soberbia dirigencial

D'Onofrio llegó al gobierno con un mensaje de "un equipo, un presidente" y, sin pedirlo ni exigirlo, se encontró con un gran regalo de alguien que nunca quiso y a quien fustigó en cada oportunidad que tuvo. Ramón les obsequió un campeonato, un plantel compacto y mucho oxígeno para el futuro.

Sin embargo, tantos fueron los maltratos y destratos al mayor ganador de la historia que pegó el portazo y se fué. El que era "el DT para toda mi gestión" se llevó consigo la estrella que ganó y dejó un legado muy difícil de sostener: cuatro competencias en un semestre.

Si, River comenzó este semestre con el objetivo de "ganar todo", como dijeron algunos dirigentes. Sin embargo, no pudieron vender lo que esperaban ni comprar lo que prometieron y, muchos menos, repatriar a nadie aunque sí se dieron el lujo de expulsar a un campeón del mundo porque un jugador que no iba a jugar lo pidió.

Gallardo, obsecuente como pocos, dijo que tenía "plantel para afrontar todas las competencias" y sorprendió a propios y ajenos en el juego de los titulares. Pero tampoco hace magia. Ante la primer necesidad de rotación tuvo que poner diez suplentes. Los suplentes tuvieron que enfrentar a Rosario Central, un rival menor. River se fue de la Copa Argentina sin hacer siquiera un gol.

River está invicto, es así, pero también hay que saber que en el campeonato empató tres veces seguidas y así el resto se puso a tiro. Además, el equipo ya no tiene despliegues como en el inicio del campeonato. Los equipos están haciéndole planteos muy inteligentes que lo complican más de lo esperado.

Una semana después de quedar afuera de la Copa Argentina, estuvo a punto de quedar con un pie afuera de la Sudamericana, el objetivo del semestre. Hay que decirlo con todas las letras: A River lo salvó el corte de luz. Si el penal se transformaba en gol, hoy estaríamos hablando de tener que hacer tres goles de diferencia para dar vuelta la serie.

Sin embargo, infectados de soberbia, los dirigentes ningunean a quienes advierten que el equipo es corto, que no hay recambio suficiente, que se tuvo suerte, que todos sabían que el calendario exige rotación o cualquier otra apreciación desapasionada. Aplican la teoría del Amigo-Enemigo y los que ven algo diferente son antiRiver.

En lo que no es fútbol no hay cuestionamiento que cambie algo. La Defensoría del Socio no defiende sino a los dirigentes, Tu Lugar en el Monumental es un abono antiestatutario pero "es razonable", tenemos un dirigente antisemita como Jara pero la Comisión Investigadora no dictamina nada. Y todo esto, "obviamente" está bien.

Ese virus de la soberbia era parte del ADN de Passarella. "De River me sacan con los pies para adelante" fue su frase célebre.

Con soberbia, así nos fue.

Factores influyentes (Libertad 1 vs River Plate 3)

No es menester aquí buscar chivos expiatorios cuando no los hay ni los va a haber. Pero es cierto que el calor es un trauma para el juego, para los dos equipos por igual. Te perjudica, te quita naturalidad y, en el caso de River más aún, le saca su fluido jugar.

La primera idea era jugar como siempre, con la presión alta, anular receptores, recuperación rápida del balón y búsqueda intensa del arco de enfrente. Pero era todo cuesta arriba, porque Libertad con mayor comodidad en su casa se situaba más fácil en campo contrario. River utilizó en algunos casos el mecanismo de la contra, quizás un recurso que le hubiera facilitado una mayor reserva de energías. Amén de todo, el conjunto de Gallardo tuvo sus chances como las de Boyé o el tiro libre de Sánchez. Y cuando todo se había empantanado ante la necesidad de un descanso, un misil a lo Arsat-1 que salió desde los pies de Vargas desde 40 metros para irse al entretiempo en ventaja el equipo paraguayo.

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Primer corte de luz en el estadio de Libertad de Paraguay
El inicio del segundo tiempo pudo haber decretado sentencia. Pezzella la toca con la mano, penal y primer corte de luz de la noche. Tras el retorno al juego, Rodrigo López cayó en el pozo en el que suele caer el juego y su dinámica. Se enfría. Y su penal afuera. Inyección anímica para que River aprovechara las oportunidades, algo que sabe de lo que se trata. Porque la guapeada de Funes Mori a lo Roberto Carlos provocó el centro atrás para el empate de Sánchez. Segundo corte de luz al instante, y apagón de ideas en los de Pedro Sarabia.

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Segundo corte de luz en el estadio de Libertad
Libertad se fue en todo en ese tiempo consumido por el corte de luz. Se hizo pesado, sin circulación y dejó que River marcara el tempo del partido. Y en eso el estratega por excelencia, el técnico, supo cómo podía hacer más daño ante ese panorama. Primero con la entrada de Driussi, quien en una corrida recibió una asistencia al espacio deluxe de Mora para el 1-2. Y luego Gio Simeone, tras una lectura y visión perfecta de Pisculichi de cómo estaba mal parada la defensa paraguaya para que el hijo del Cholo les gane en velocidad y marque el 1-3. Imposible de contrarrestar a esa altura la velocidad de los jóvenes delanteros del plantel.

Un partido, 90 minutos. Lleno de elementos que determinan su rumbo. A veces aparecen algunos excepcionales que se escapan al control humano. Como fuera, la capitalización de ellos dependerá de la inteligencia para saber aprovecharlos en el tiempo y espacio juntos. Una vez más, River saca beneficio de sus virtudes.



por Matías Prado
Ex Clarín Deportes