jueves, 23 de octubre de 2014

El valor de aquel penal (River Plate 2 vs Libertad 0)

Nunca perdones a River. Nunca. Si no, suceden cosas como las que pasaron en estos octavos de final de la copa Sudamericana. Te arrolla. Te deja la moral bastardeada. Te deja la sensación de ser un equipo que no pertenece a la elite de River.

Todo porque Rodrigo López tuvo el infortunio de fallar ese tiro desde los doce pasos. Ese fue el inicio del derrumbe de Libertad. Cortes de luz mediante, el empate rápido del conjunto argentino, ese partido de ida viró vertiginosamente de un lado hacia el otro luego de ese hecho para dejar casi sentenciada la serie a favor de los de Gallardo. Y en el Monumental no fue tan distinta la cuestión. La luz funcionó muy bien en la cancha, pero Bareiro con esa expulsión temprana se encargó de dejar en un pasillo a oscuras a su equipo, y con el peor fantasma. Si a este River once contra once no lo torcés, con un jugador menos y un 3 a 1 abajo era lo mismo que haber apagado todo y haber decretado el fin.

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Ponzio contuvo todo lo que pasó por el mediocampo
Pero los 90 minutos sirvieron igual. A un equipo que viene por la buena senda nada mejor que jugar un partido atrás de otro. Porque en el caso de este nuevo River, sirve para seguir ratificando una idea, para afianzar el funcionamiento. Y para darle rodaje a aquello que es necesario que lo tenga. Porque si Libertad no tuvo nunca el control de nada, fue porque el corte estuvo en el medio, y en esa tarea se lució como líder absoluto Ponzio. Primero asfixiando en la marca a su marca, cubriendo de manera excelente las espaldas de Sánchez y Rojas y ofreciéndose como salida con pase limpio, sin encimarse demasiado con sus compañeros.

Los goles fueron sentarse a verlos llegar. Porque iban a llegar. El arquero Rodrigo Muñoz se encargó de que no hubiera más en Nuñez que los de Mercado y Simeone. Es fácil notar lo infalible en los números, y en este caso también darse cuenta cómo a raíz de un hecho un equipo vapulea el cerebro de otro por goleada.




Por Matías Prado
Ex Clarín Deportes

lunes, 20 de octubre de 2014

River te enseña (River Plate 3 vs Belgrano 0)

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River da clases gratis de cómo jugar bien al fútbol
Simpleza. Contundencia. Tan sencillo pensarlo como aplicarlo para este River. El fútbol, además de ser un juego de técnica, táctica y estrategia, se trata de sensaciones, de contagio, de estados de ánimo. Y nada de ésto es producto del azar, sino que es todo buscado. Y con muchas herramientas.

Todo el mundo millonario toma y tomará los partidos contra Belgrano con una sensación particular. Un pasado que repercutirá, pero alguna vez habría que dejarlo en el pasado de una vez por todas. Porque hoy River trata de otra cosa a un millón de años luz de aquel del 2011. Fácil era etiquetarlo una vez más como una revancha, pero más fácil fue hacer y dedicarse a lo que finalmente terminó resultando: sólo jugar.

Y este River pareciera tener leído y estudiado por completo el manual del cómo jugar, y encima se lleva un 10 y muchas felicitaciones en cada una de sus presentaciones. Como bien solemos indicarlo en cada columna. Primero apoyándose desde tres cuartos de cancha propio y neutralizando asfixiantemente a Velázquez y a Pereyra para darle inicio de manera rápida al circuito de juego con Rodríguez, este volante central juvenil del club con muy buena ubicación en cancha y siempre buscando que sea prolija la salida.

Es cierto también que los de Zielinski proponían un terreno pantanoso para su rival cuando se acercaban al área de Olave. Porque Teo y Mora no tenían suficiente claridad para deshacerse por el medio de Ferreyra y de Lema que intentaban despejar cuan pelota pudieran. Hasta que la dupla que mejor funcionó en la primera parte, Vangioni y Rojas, se encargaron de recordarle a todos en qué consistía la página del libro que trata de "destrabar situaciones". Tomarse un tiempo más era la tarea, y Rojas fue su mejor reflejo. Porque capturó un rebote fuera del área y esperó a que el lateral fuera a comerle la espalda a Lucas Parodi para darle el pase, dejarlo mano a mano con el arquero y abrir el marcador. Siempre es mejor llegar que estar. Golazo.

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Teo festeja su 10° gol en el torneo
En el complemento River pudo haber padecido el eterno partido jugado en Paraguay en la semana. Eso sumado a que la entrada de Rigoni en los cordobeses tuvo a maltraer un rato largo a la defensa y a Barovero, que le sacó una pelota genial que pudiera haberlo hecho retornar al encuentro a Belgrano. Pero de una laguna se sale sólo serenándose. Y cuando eso sucedió, los conceptos volvieron a fluir. Si no, no se entendería cómo Sánchez elige inteligentemente salir de los mil pies celestes hacia una zona más clara para tirar el centro a Teo para que marque el segundo gol del equipo. Atacar al espacio es entender todo dentro del área. Golazo. O en el tercero, cuando Driussi tiene en la contra varias opciones de pase pero elige que el balón llegue escalonadamente al lugar indicado para que se encargue quien deba hacerlo. Por eso el pase a Sánchez, desborde y centro atrás para definición. Golazo.

A este equipo no lo asusta la presión, al revés, lo potencia. Como quien tiene una hoja en blanco en un examen y no sabe por qué pregunta empezar, este equipo te enseña que primero de todo va lo más fácil: la identidad, la que River deja plasmada cada vez que suena el pitazo inicial.



Por Matías Prado
Ex Clarín Deportes

viernes, 17 de octubre de 2014

La soberbia dirigencial

D'Onofrio llegó al gobierno con un mensaje de "un equipo, un presidente" y, sin pedirlo ni exigirlo, se encontró con un gran regalo de alguien que nunca quiso y a quien fustigó en cada oportunidad que tuvo. Ramón les obsequió un campeonato, un plantel compacto y mucho oxígeno para el futuro.

Sin embargo, tantos fueron los maltratos y destratos al mayor ganador de la historia que pegó el portazo y se fué. El que era "el DT para toda mi gestión" se llevó consigo la estrella que ganó y dejó un legado muy difícil de sostener: cuatro competencias en un semestre.

Si, River comenzó este semestre con el objetivo de "ganar todo", como dijeron algunos dirigentes. Sin embargo, no pudieron vender lo que esperaban ni comprar lo que prometieron y, muchos menos, repatriar a nadie aunque sí se dieron el lujo de expulsar a un campeón del mundo porque un jugador que no iba a jugar lo pidió.

Gallardo, obsecuente como pocos, dijo que tenía "plantel para afrontar todas las competencias" y sorprendió a propios y ajenos en el juego de los titulares. Pero tampoco hace magia. Ante la primer necesidad de rotación tuvo que poner diez suplentes. Los suplentes tuvieron que enfrentar a Rosario Central, un rival menor. River se fue de la Copa Argentina sin hacer siquiera un gol.

River está invicto, es así, pero también hay que saber que en el campeonato empató tres veces seguidas y así el resto se puso a tiro. Además, el equipo ya no tiene despliegues como en el inicio del campeonato. Los equipos están haciéndole planteos muy inteligentes que lo complican más de lo esperado.

Una semana después de quedar afuera de la Copa Argentina, estuvo a punto de quedar con un pie afuera de la Sudamericana, el objetivo del semestre. Hay que decirlo con todas las letras: A River lo salvó el corte de luz. Si el penal se transformaba en gol, hoy estaríamos hablando de tener que hacer tres goles de diferencia para dar vuelta la serie.

Sin embargo, infectados de soberbia, los dirigentes ningunean a quienes advierten que el equipo es corto, que no hay recambio suficiente, que se tuvo suerte, que todos sabían que el calendario exige rotación o cualquier otra apreciación desapasionada. Aplican la teoría del Amigo-Enemigo y los que ven algo diferente son antiRiver.

En lo que no es fútbol no hay cuestionamiento que cambie algo. La Defensoría del Socio no defiende sino a los dirigentes, Tu Lugar en el Monumental es un abono antiestatutario pero "es razonable", tenemos un dirigente antisemita como Jara pero la Comisión Investigadora no dictamina nada. Y todo esto, "obviamente" está bien.

Ese virus de la soberbia era parte del ADN de Passarella. "De River me sacan con los pies para adelante" fue su frase célebre.

Con soberbia, así nos fue.

Factores influyentes (Libertad 1 vs River Plate 3)

No es menester aquí buscar chivos expiatorios cuando no los hay ni los va a haber. Pero es cierto que el calor es un trauma para el juego, para los dos equipos por igual. Te perjudica, te quita naturalidad y, en el caso de River más aún, le saca su fluido jugar.

La primera idea era jugar como siempre, con la presión alta, anular receptores, recuperación rápida del balón y búsqueda intensa del arco de enfrente. Pero era todo cuesta arriba, porque Libertad con mayor comodidad en su casa se situaba más fácil en campo contrario. River utilizó en algunos casos el mecanismo de la contra, quizás un recurso que le hubiera facilitado una mayor reserva de energías. Amén de todo, el conjunto de Gallardo tuvo sus chances como las de Boyé o el tiro libre de Sánchez. Y cuando todo se había empantanado ante la necesidad de un descanso, un misil a lo Arsat-1 que salió desde los pies de Vargas desde 40 metros para irse al entretiempo en ventaja el equipo paraguayo.

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Primer corte de luz en el estadio de Libertad de Paraguay
El inicio del segundo tiempo pudo haber decretado sentencia. Pezzella la toca con la mano, penal y primer corte de luz de la noche. Tras el retorno al juego, Rodrigo López cayó en el pozo en el que suele caer el juego y su dinámica. Se enfría. Y su penal afuera. Inyección anímica para que River aprovechara las oportunidades, algo que sabe de lo que se trata. Porque la guapeada de Funes Mori a lo Roberto Carlos provocó el centro atrás para el empate de Sánchez. Segundo corte de luz al instante, y apagón de ideas en los de Pedro Sarabia.

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Segundo corte de luz en el estadio de Libertad
Libertad se fue en todo en ese tiempo consumido por el corte de luz. Se hizo pesado, sin circulación y dejó que River marcara el tempo del partido. Y en eso el estratega por excelencia, el técnico, supo cómo podía hacer más daño ante ese panorama. Primero con la entrada de Driussi, quien en una corrida recibió una asistencia al espacio deluxe de Mora para el 1-2. Y luego Gio Simeone, tras una lectura y visión perfecta de Pisculichi de cómo estaba mal parada la defensa paraguaya para que el hijo del Cholo les gane en velocidad y marque el 1-3. Imposible de contrarrestar a esa altura la velocidad de los jóvenes delanteros del plantel.

Un partido, 90 minutos. Lleno de elementos que determinan su rumbo. A veces aparecen algunos excepcionales que se escapan al control humano. Como fuera, la capitalización de ellos dependerá de la inteligencia para saber aprovecharlos en el tiempo y espacio juntos. Una vez más, River saca beneficio de sus virtudes.



por Matías Prado
Ex Clarín Deportes

jueves, 9 de octubre de 2014

River contrató un Gerente Gerenal

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Gustavo Silikovich, el nuevo Gerente General de River
Que River Plate tenga un cargo de Gerente General no es una novedad, pero que esta función tenga un perfil corporativo sí lo es.

En línea con la promesa de D'Onofrio durante la campaña de "profesionalizar la gestión", hace unos meses el Club comenzó una búsqueda mediante una prestigiosa consultora en recursos humanos para renovar el perfil de una posición hasta el momento ninguneada.

Después de varias entrevistas y una decisión a cargo de D'Onofrio, Cascio y Brito, el lunes comenzó a trabajar en el Club Gustavo Silikovich. Un profesional que, además de ser fanático de River, cuenta en su trayectoria laboral multinacionales como Price Waterhouse, Tenaris y Mc Donald's donde se desempeñó como Director Corporativo. De su perfil se valoró no sólo su experiencia sino también su cintura política, que será muy importante en su función.

El objetivo que tendrá este nuevo Gerente General será cambiar su rol para ser quien lleve adelante las tareas del día a día del club, coordinando todas las áreas. Esta coordinación será cada día más importante ya que el objetivo de la actual dirigencia es aumentar la cantidad de perfiles profesionales como los que incorporaron en el área de marketing a quienes puedan exigirles resultados y que no se transformen en "ñoquis" del club. Esta es una de las tradicionales acusaciones desde la oposición. Que River termina siendo un "estado paralelo" lleno de ñoquis que generan un déficit operativo irreversible.

Silikovich tendrá que coordinar no sólo el funcionamiento eficiente de todas las áreas sino también comenzar a liderar temas sensibles como el trato con la Policía Federal Argentina, los Gremios, entre otras problemáticas y rendirle cuentas a los dirigentes.

En este último punto radica el motivo del cambio. "Esta persona tiene que tener carácter, profesionalizar la gestión y que ésta no dependa de nosotros" afirmó uno de los dirigentes más importantes. "Nosotros tenemos que tomar decisiones, ser protagonistas del cambio, como en cualquier Directorio de una Organización Civil. No podemos estar en misa y en procesión al mismo tiempo. Con la demanda actual de trabajo, sólo aquellos directivos que son millonarios pueden estar todo el día en el Club".

Con esta visión, el Gerente General será el vínculo entre los temas operativos del club y los Dirigentes, quienes tomarán las decisiones para que él y toda su estructura las ejecute.

La pregunta del millón fue si una de las tareas de Silikovich será hacer una reestructuración. "Hoy no está en análisis" fue la respuesta de otro dirigente. Queda claro que no se realizará en lo inmediato, pero en algún momento el ex Mc Donald's tendrá que hacer al menos una evaluación profunda sobre qué hacer con semejante estructura.

Mientras que la pelota entre y River siga ganando, los cambios profundos que está haciendo D'Onofrio pasan desapercibidos.

lunes, 6 de octubre de 2014

Un envión para lo que queda (River Plate 1 vs Boca Juniors 1)

Difícil pensar hasta sentado en un escritorio. Tiene un sentido. Así como fechas atrás precisamente Boca demostraba que su cancha no soportaba tamaña lluvia, el Monumental no fue la excepción al tema. Y eso esencialmente perjudica a los equipos que les gusta jugar con la pelota. Calendarios apretados, jugadores a las selecciones de su país, poco descanso entre partidos, todas excusas baratas para no hacerse cargo de algo tan pero tan lógico: no había necesidad de jugar en tales condiciones.

Mientras tanto hubo 90 minutos de once contra once. ¿Cómo determinar quién jugó mejor que quién? Si justamente lo que no se podía era jugar. Todo nacía y moría en dos palabras repetidas hasta el hartazgo: correr y luchar. En ese concepto, Boca pareció entender mejor de qué se trataba el asunto. Porque a falta de poder circular la pelota, aprovechó mejor la pelota parada con el gol de Magallán y después con Erbes y Meli como estandartes no dejaron obrar en nada a los volantes de River. Ni siquiera la absurda expulsión de Gago sirvió. Y al decir absurda, quien escribe se hace cargo de ponerle tal calificación cuando hay una pelota que ni cerca toca en la mano, y además de que siempre tiene más valor una victoria o derrota cuando enfrente están los mejores. Injusto que en una jugada así uno de los mejores de Boca se haya tenido que ir.

River deja de manifiesto que, al revés que con San Lorenzo o Arsenal, cuando no revierte enseguida un resultado adverso los nervios se entrometen en sus intenciones. Tuvo la opción clara del cabezazo en el palo de Mercado y el penal ya mencionado que erró Mora. No concretadas, aparecieron desatenciones, errores de concepto para un encuentro con lluvia, sumado todo al apuro de la gente por no llegar rápido al empate. Ponzio perdido, Rojas dubitativo, Sánchez intrascendente, Pisculichi con destellos mínimos, Teo preocupado por pelearse en vez de jugar y Mora desaparecido. Todos los que suelen hacer daño en el arco ajeno no sabían por dónde empezar. También la suerte de haber podido evitar expulsiones como la de Mercado al inicio del complemento. Causa y efecto. Los nervios te hacen perder el foco.

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El desahogo después del gol de Pezzella
Quien pudo quitarse este problema de encima fue Gallardo, casi como sacándose polvo del saco. Una jugada de ajedrez. Peón al ataque. Pezzella a hacer lo que mejor sabe hacer en el área de enfrente, cabecear. Y con mucha efectividad por cierto. Minutos después, objetivo cumplido. Sin una marca asignada, el defensor ingresa solo para ir hasta el final en busca del empate conseguido finalmente.

Justicia por no resignarse. Quizás el premio más grande conseguido por River ante el rival de siempre, de toda la vida. La fortaleza mental adquirida por no perder en situaciones peligrosas puede ser el empuje necesario para lo que queda de un torneo en donde manda con autoridad.



por Matías Prado
Ex Clarín Deportes

jueves, 2 de octubre de 2014

La Tapa que Ole no se animó a publicar

En exclusiva les presentamos la tapa de Olé que no se animaron a publicar hoy


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Un regalito de Política en River para subir a las redes sociales y gasta a los bosteros!