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jueves, 18 de enero de 2018

Los 10 desafíos del segundo mandato de D'Onofrio

D'Onofrio, Brito y Cascio frente a los desafíos del nuevo mandato
Rodolfo D'Onofrio arrancó su segunda gestión como el Presidente más votado de la historia de River Plate. En el Club y, por sobre todas las cosas, en su despacho desbordan de alegría. Sin embargo, propios y ajenos reconocen que la coyuntura interna, externa y futbolística, plantean desafíos mucho más importantes que cuando arrancó. Para dimensionarlo, entendamos que son más desafiantes que levantar un club de la ruina. Repasemos los más importantes.

El ego
El primer escollo que marca la mayoría de los dirigentes es su ego. Se sabe que el Presidente no desborda de humildad. Sus logros empresariales, deportivos y, sobre todo, electorales potenciaron este rasgo. A pesar de todo esto, alguien lo contiene: Gallardo. No solo es su debilidad sino que, en la intimidad, le teme. "Fijate que nunca le dice que no a nada", repiten varios dirigentes. Que la racionalidad le gane al ego es crucial de cara a los desafíos en estos cuatro años.

La influencia política de Boca
D'Onofrio puso en jaque el proyecto político de Angelici en Boca y salió a medirse en la política. Fueron dos jugadas que lo pusieron en las antípodas del poder amarillo. Ese poder que hoy ostenta la Presidencia de la Nación, la AFA y la Justicia, algo inédito en la historia del fútbol Argentino. Se ve en datos concretos. Cuando Infantino visitó la Argentina, hizo una parada en Ezeiza para reunirse a solas con Tapia y cuentan que no solo se habló de la AFA. Por otra parte, aseguran que el propio Macri le pidió al gobierno de Qatar -acuerdo firmado por Michetti mediante- que sean el reemplazo del BBVA Francés. Incluso, afirman que intervino económicamente en la vuelta de Tévez para la reelección de Tapia porque sabían que no ganaba. Todo el poder, al servicio de el eterno rival. 

Gallardo
Si bien el Muñeco es todo un estandarte de la gestión D'Onofrio, también es cierto que ganar todo en dos años no permite que te quedes seis. Y menos de corrido. Los 11 jugadores son la única herramienta con que cuenta el técnico para seguir ganando. Como dijimos en el punto anterior, todo el resto en contra. El mismo Gallardo lo dijo ayer. Palo y gol es reelección, palo y afuera saca DT, dice la máxima de la política en el fútbol. A lo que hay que agregar que si el eterno rival consigue -o le consiguen- títulos internacionales, la presión será mucho mayor. Pero a no equivocarse, D'Onofrio aseguran que no lo echaría. El dilema es cómo reaccionará Gallardo el día que no consiga títulos. Además, este año la Selección se juega un pleno. Un fracaso mundialista, abre la puerta a su pase a la celeste y blanca, una jugada a doble banda de la dupla Tapia-Angelici.

La jerarquía
Uno de los puntos flacos de la primer gestión fue la fuga de jerarquía. Se fueron gratis jugadores por 12.000.000 y River no se pudo reponer. En estos dos últimos mercados de pases, abrió la billetera a piaccere del DT. Trajo fuerte pero también gastó fuerte. Esto implica recaudar fuerte en un contexto de crecimiento moderado del país y adverso en lo político, no será fácil sostener ese nivel del plantel. Sumado a esto, habrá que entender qué sucede que, a pesar de las ofertas, ni siquiera se venden jugadores que no se utilizan.

La oposición
El cambio en la fecha de la elección y la sensación todopoderosa del triunfo hizo que D'Onofrio muestre en su asunción todo su ego dinamitando toda posibilidad de enlace con la única oposición institucional que quedó. Es verdad que no la necesita para ninguna decisión, pero también dinamitó toda posibildad de trabajo constructivo. Es algo que los hombres cercanos al Presidente tendrán que trabajar por él. En River más que nunca hay que estar unidos y controlados. Unidos frente a un adversario todopoderoso y controlados para no caer en locuras que, sabemos, casi llevan a la quiebra al club.

Los medios
Salvo el último año de Aguilar y el mandato de Passarella, los medios siempre han sido complacientes. El socio no tenía lugar donde apelar para visibilizar su reclamo y D'Onofrio demostró ser muy hábil. Cuando algunos pocos marcan errores de forma constructiva, nunca sabés si hacés las cosas bien.

El Monumental
Quizás el desafío estructural más grande de los últimos 30 años. Hay que ser realistas, si River quiere volver a ser sede en un eventual Mundial 2030, hay que hacer un estadio nuevo. Los informes muestran que los cimientos del Monumental no resisten una remodelación. La ecuación vender terrenos y mudar el Monumental, bien ejecutada, potencia la economía del club. Un estadio de nivel mundial no puede ser "incrustado" en una mole de más de 75 años. D'Onofrio tendrá que invertir parte de su enorme capital político para tomar una decisión que tiene un gran consenso dirigencial pero escaso entre los hinchas. La incógnita es qué hacer con el Instituto durante el proceso.

Reforma del Estatuto
El Estatuto tiene que ser aggiornado no solo para incorporar nuevas categorías de socios sino también para poder separar la economía del fútbol con la del Club Social, que está obligado a autosustentarse. Los socios plenos siempre fueron un cuco para los presidentes. Lógico, votaban ellos. Ahora que el socio simple está comprometido, desapareció la guillotina y los socios plenos tendrán que admitir que deben pagar una cuota acorde a cualquier club que pretende crecer en el futuro.

El socio
El socio pagó la resurrección, tanto del club como del fútbol. Con un nuevo Monumental, con un club que no sea sustentado por el fútbol, la relación debería mejorar sustancialmente. Hay que volver a cuidarlo y defenderlo de los destratos. No puede ser el que pague todo.

La sucesión
Sabido es en el club que este era el mandato de Brito. Sin embargo, él mismo entendió hace dos años que podía esperar cuatro años. El camino no es simple, Patanian dio un paso al costado con más de 60 puntos de imagen positiva. Si bien falta muchísimo, la única certeza es que uno seguirá como hincha y el otro sera potenciado o desgastado por la gestión. D'Onofrio tendrá que tomar dos decisiones. Primero si decide laudar por uno de ellos. La segunda, por cuál.

En síntesis, D'Onofrio tiene cuatro años por delante con un desafío superlativo, tanto en lo interno como en lo externo como en lo interno. Un desafío que, antes de postularse, conocía mejor que ninguno.

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