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viernes, 17 de octubre de 2014

La soberbia dirigencial

D'Onofrio llegó al gobierno con un mensaje de "un equipo, un presidente" y, sin pedirlo ni exigirlo, se encontró con un gran regalo de alguien que nunca quiso y a quien fustigó en cada oportunidad que tuvo. Ramón les obsequió un campeonato, un plantel compacto y mucho oxígeno para el futuro.

Sin embargo, tantos fueron los maltratos y destratos al mayor ganador de la historia que pegó el portazo y se fué. El que era "el DT para toda mi gestión" se llevó consigo la estrella que ganó y dejó un legado muy difícil de sostener: cuatro competencias en un semestre.

Si, River comenzó este semestre con el objetivo de "ganar todo", como dijeron algunos dirigentes. Sin embargo, no pudieron vender lo que esperaban ni comprar lo que prometieron y, muchos menos, repatriar a nadie aunque sí se dieron el lujo de expulsar a un campeón del mundo porque un jugador que no iba a jugar lo pidió.

Gallardo, obsecuente como pocos, dijo que tenía "plantel para afrontar todas las competencias" y sorprendió a propios y ajenos en el juego de los titulares. Pero tampoco hace magia. Ante la primer necesidad de rotación tuvo que poner diez suplentes. Los suplentes tuvieron que enfrentar a Rosario Central, un rival menor. River se fue de la Copa Argentina sin hacer siquiera un gol.

River está invicto, es así, pero también hay que saber que en el campeonato empató tres veces seguidas y así el resto se puso a tiro. Además, el equipo ya no tiene despliegues como en el inicio del campeonato. Los equipos están haciéndole planteos muy inteligentes que lo complican más de lo esperado.

Una semana después de quedar afuera de la Copa Argentina, estuvo a punto de quedar con un pie afuera de la Sudamericana, el objetivo del semestre. Hay que decirlo con todas las letras: A River lo salvó el corte de luz. Si el penal se transformaba en gol, hoy estaríamos hablando de tener que hacer tres goles de diferencia para dar vuelta la serie.

Sin embargo, infectados de soberbia, los dirigentes ningunean a quienes advierten que el equipo es corto, que no hay recambio suficiente, que se tuvo suerte, que todos sabían que el calendario exige rotación o cualquier otra apreciación desapasionada. Aplican la teoría del Amigo-Enemigo y los que ven algo diferente son antiRiver.

En lo que no es fútbol no hay cuestionamiento que cambie algo. La Defensoría del Socio no defiende sino a los dirigentes, Tu Lugar en el Monumental es un abono antiestatutario pero "es razonable", tenemos un dirigente antisemita como Jara pero la Comisión Investigadora no dictamina nada. Y todo esto, "obviamente" está bien.

Ese virus de la soberbia era parte del ADN de Passarella. "De River me sacan con los pies para adelante" fue su frase célebre.

Con soberbia, así nos fue.

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