No es menester aquí buscar chivos expiatorios cuando no los hay ni los va a haber. Pero es cierto que el calor es un trauma para el juego, para los dos equipos por igual. Te perjudica, te quita naturalidad y, en el caso de River más aún, le saca su fluido jugar.
La primera idea era jugar como siempre, con la presión alta, anular receptores, recuperación rápida del balón y búsqueda intensa del arco de enfrente. Pero era todo cuesta arriba, porque Libertad con mayor comodidad en su casa se situaba más fácil en campo contrario. River utilizó en algunos casos el mecanismo de la contra, quizás un recurso que le hubiera facilitado una mayor reserva de energías. Amén de todo, el conjunto de Gallardo tuvo sus chances como las de Boyé o el tiro libre de Sánchez. Y cuando todo se había empantanado ante la necesidad de un descanso, un misil a lo Arsat-1 que salió desde los pies de Vargas desde 40 metros para irse al entretiempo en ventaja el equipo paraguayo.
Primer corte de luz en el estadio de Libertad de Paraguay |
Segundo corte de luz en el estadio de Libertad |
Un partido, 90 minutos. Lleno de elementos que determinan su rumbo. A veces aparecen algunos excepcionales que se escapan al control humano. Como fuera, la capitalización de ellos dependerá de la inteligencia para saber aprovecharlos en el tiempo y espacio juntos. Una vez más, River saca beneficio de sus virtudes.
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