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jueves, 25 de marzo de 2010

Caminando a la boca

Enviado Especial para Política en River - Llegué a la Boca caminando. Lo primero que hice fue ir al mástil para encontrarme con un par de amigos. Allí pude ver algunos dirigentes, entre ellos Santiago Poblet y amigos. A Mazzula y Gallino no se los vió a simple vista como el domingo. De esa primer parada fuimos directo a la cancha, eran las 14hs. Fueron seis rigurosos cacheos y un control de alcoholemia los que había que hacer para entrar a la cancha de boca filmados por cámaras de la Policía. Al subir las escaleras para llegar a la tercer bandeja, hice una parada en el baño. Los bosteros tienen letrinas igual que nosotros. 

Al llegar a la tribuna me busqué un lugar cerca de algún paravalanchas. En la tribuna estaba Antonio Caselli. Comenzó la espera para el partido. Varios cantitos contra Boca y, como siempre en la Bombonera, muchas avalanchas gracias a los que llegan tarde. El recibimiento fue muy eufórico y con la ilusión en puerta. Boca recibió con máquinas tira papelitos que retrasaron el partido diez minutos para que se vean las líneas. No se entiende como la A.F.A. no toma medidas al respecto. Las banderas y los bombos con toda la euforia llegó apenar minutos de comenzado el partido. 

Con la redonda dando vueltas se vivió con mucha esperanza los primeros minutos, hasta el gol de ellos, pero no se perdió el aliento. El equipo en la cancha no contagió nada. La situación futbolística de River no daba razón para estar en la cancha de Boca, más que apretado y con un sol que fue nuestro vigilante N°1, pero River no abandona. En el entretiempo me quise comprar una Coca-Cola pero costaba 10$, en nuestra cancha sale 8$. Un verdadero robo. Además la Coca de la cancha de Boca viene con tres hielos, algo que está prohibido para evitar que se tire a los arqueros (en este caso a los hinchas de la segunda bandeja). En el monumental, viene sin hielo pero es aguada. Otra vez la pelota en movimiento en el segundo tiempo. Otro baño de agua fría, el segundo gol bostero. La gente empezó a desesperarse y pidió huevo. Llegaron los dos cambios en River Plate. Ahumada insultado por nosotros y ovacionado por los hinchas de Boca (¿hasta cuándo lo aguanteremos?). No teníamos idea a que estábamos jugando, irregularidades y desconfianza. No eran el famoso River. Los más insultados, Funes Mori y Gallardo. 

Terminó el partido pero la fiesta seguía. Nos quedamos cantando por lo único que nos queda, la pasión. La platea de Boca ya se había ido toda, y su tercer bandeja (que tenía muchos claros) también. Después de cantar unos veinte minutos nos empezamos a ir. Al salir ya estaba la gran mayoría de los bosteros afuera de la cancha. Pudimos comprobar que en la cancha de Boca no se respeta el tiempo de espera que debería haber cuándo la parcialidad visitante se retira. En nuestra cancha eso se respeta totalmente.

No son entendibles las irregularidades en la cancha de Boca, pero muchos menos entendible es la situación de River. ¿Seguirá Astrada? ¿Cómo vamos a reaccionar el lunes cuándo volvamos a ver a estos jugadores?

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