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viernes, 26 de septiembre de 2014

99% Concentración (Arsenal 1 vs River Plate 1)

Equipo molesto si los hay Arsenal. No importa cuán bueno o malo sea su transitar por el campeonato. Y más aún cuando también encuentra puntos para hacérsela pasar mal a River Plate.

Las tres líneas sufrieron déficit en Sarandí. Y ninguna pasa desapercibida. Si empezamos por los delanteros, ninguno pudo explotar sus mejores condiciones. Porque lo de Mora fueron más cuestiones esporádicas que algo continuo en el juego, como el travesaño del primer tiempo y la fallida emboquillada del segundo; y Gutiérrez jamás pudo asociarse tirándose atrás con Pisculichi.

Arsenal, un equipo siempre muy molesto
El mediocampo fue nostalgia pura. Sí, una vez más se extrañó a Kranevitter, pero River debe acostumbrarse a que no lo tendrá hasta el 2015. No pueden ser tres meses de la misma excusa. Ponzio navega en intermitencias. Y Palermo fue audaz, porque le puso a Fredes como sombra obligándolo a muchas impresiciones. A la vez, Ponzio tiene la tendencia de exponerse jugando como un vértice adelantado a Sánchez y Rojas. Eso habilita contraataques a rivales con mucho espacio y deja a Ponzio lejos de ser apoyo para cortar en los costados. A todo eso, Rojas y Sánchez no pudieron profundizar mucho porque Burzio y Aleman estaban con cuchillo y tenedor para aprovecharse de cada contra que River le concedió.

Por último, la falta de soluciones a que Maidana y Funes Mori jueguen mano a mano con Zelaya y Palacios. Las situaciones de peligro de Arsenal se generaron en mayor medida porque ambos delanteros, por velocidad y por dinámica, hicieron lo que quisieron con los centrales. La jugada del penal que luego Nervo convirtió en gol y otra de Palacios que Mercado salvó en la línea tras un mal despeje de Maidana fueron los síntomas de un River endeble.

Nada de éste River podría haberse visto sin un Arsenal así. Corriendo para marcar y no sufrir. Tapando y bloqueando el juego que mejor River sabe hacer. Obligando a éste River a enfrentarse con situaciones con las que todavía nunca se las había tenido que ver. El único divague terminó con el gol de Pisculichi, con nadie atento al rebote y a la segunda pelota. No fue un amplio dominador, no fue constante en doblegar al conjunto de Gallardo, pero sí estuvo mejor concentrado. Por algo fue el equipo con el que hasta ahora River más padeció.



por Matías Prado
Ex Clarín Deportes

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