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martes, 12 de junio de 2012

River Plate 2 vs 1 Boca Unidos: Sangre, Sudor y Lágrimas

Llegó el partido simbólico, ese partido que perdimos en la primera ronda y que River Plate tenía la obligación de ganar, no sólo por los tres puntos sino por lo que significaba para el corazón del hincha. Tanta presión tenía el equipo que concentró en una isla del Tigre, a pedido del plantel.


Los hinchas nos acercamos al Monumental luego de pasar una semana a prueba de asombro, donde el fiscal general de la Ciudad (colocado ahí por Mauricio Macri), obligó al Club a hacer un canje de entradas inexplicable. Tan inexplicable que se anunció el mismo día y luego de una tremenda congestión, el sistema se liberó y el Club terminó teniendo que extender el plazo de canje y la venta de entradas hasta el último minuto. ¿El estadio? Lleno, de eso no hay dudas. Hasta los familiares de los jugadores deplegaron un cartel rojo y blanco con el mensaje de "Fuerza". 

Antes del partido hubo dos sucesos de mucha gravedad. Uno se dió ante los ojos de todo el público presente y fue la trifulca -con robo de bandera incluida, "River Tour"- que se generó en la San Martín Alta en el momento que hizo su entrada la hinchada. Se repitió lo que viene sucediendo hace ya varios partidos, los hinchas no sólo ignoran por completo los cánticos de "Los Borrachos del Tablón" sino que encima le cantan "Soy de River...", cántico al que se suma todo el estadio demostrando que, desde el descenso, el hincha de River le da la espalda por completo a "Los Borrachos del Tablón". El otro suceso se conoció recién ayer. Un hincha fue apuñalado y falleció en el Pirovano en un hecho que tendrá que esclarecer la justicia. Este mismo hecho ayer fue repudiado en forma generalizada en las redes sociales donde los hinchas pidieron que por un puñado de delincuentes no paguen todos. 

Si analizamos el partido, River Plate jugó decididamente mal un partido para el cual reservó los titulares en la Copa Argentina -perdiendo la posibilidad de jugar la final- y preparó durante dos semanas. En el primer tiempo River llegó dos veces mientras que Boca Unidos llegó en cuatro oportunidades de forma clarísima. Los jugadores se fueron entre aplausos, insultos y algunos silbidos luego de que en el minuto 41 el estadio ya cantaba "movete River movete...".

En el segundo tiempo, el planteo no cambió y la gente se lo hizo sentir a los jugadores. A los 23 minutos el estadio entero estalló al unísono "Jugadores, la conch* de su madre, a ver si ponen huevos, que no juegan con nadie". Los jugadores entendieron el mensaje y apretaron los dientes. Almeyda reaccionó y puso a Funes Mori y a Ocampos. Ocampos pudo descomprimir la situación marcando el primer gol a los 31 minutos. Pero no duró mucho la alegría. Boca Unidos empataba en el Monumental cinco minutos más tarde. El murmullo volvió a las tribunas. Sin embargo, el mellizo Funes Mori sellaba el partido a los 42 minutos.

Fueron seis minutos en donde los corazones de los hinchas estuvieron detenidos. La angustia se transformó en un desahogo. Con la derrota de Instituto, el pitazo final de Maglio ponía a River "a un pasito del objetivo", como diría luego Almeyda.

En Núñez no hay un minuto de paz. Ni adentro ni afuera del césped. Minuto a minuto surgen noticias que alteran a todos. Canjes de entradas repentinos, una reunión de Comisión Directiva que terminó siendo secreta para tapar que el Vicepresidente de Passarella fue clave en la administración Aguilar, mensajes contradictorios entre el plantel y los dirigentes, violencia en el estadio y hasta el lanzamiento de un candidato para las elecciones de 2013 (Juan C. Olmos). Sin embargo, y a pesar de todo, los hinchas comenzamos a ver la luz al final del túnel. Ese túnel que nos está haciendo circular por el peor de los mundos. 

Ahora, más que nunca, vamos todos unidos! 

1 comentario :

Pablo dijo...

Tienen un pequeño problema de semiología. El hincha no le da la espalda "a la hinchada". El hincha le da la espalda a la barra.