La suspensión del partido fue inapelable, pero la desorganización a la salida imperdonable. Se desbordó todo. La gente de boca saliendo antes que la de River Plate, las piedras que volaban hacia la salida de los hinchas de River, la policía federal que, en vez de organizar y proteger a los hinchas gritaba "Corran Gallinas Corran" y la gente desconcertada saliendo como podía. Una vergüenza.
domingo, 21 de marzo de 2010
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