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lunes, 12 de mayo de 2008

Esto queríamos el jueves

Hoy demostraron lo que queríamos el jueves. Cuando estábamos 2-2 queríamos un 4-2. Era posible, y hoy se notó.

River no podía salir de su desconcierto. Buscó, lo tuvo 2 veces y a los 26 lo golpearon duro. Ya estábamos 0-1. Se desconcentró pero Abelairas puso las cosas en su lugar, 1-1.

Perdió el equilibrio, se volvió a desconcentrar y lo facturaron, 1-2. Error fatal de quien hizo el foul y no se paró delante de la pelota. Después podemos discutir si los defensores perdieron de vista la pelota y que Carrizo no cubrió su palo. Pero si quien hizo el foul hacía lo que dice el manual y se paraba delante de la pelota nada hubiese pasado.

River se fué al vestuario abajo y la gente hizo notar su descontento insultando a todo el que tenga que ver con la entrada al vestuario.

Pero salió y demostró que en el monumental no se rifan victorias. Entraron Ortega y Ahumada. Pero fue Abelairas quien cargó el equipo al hombro y dió vuelta el resultado con intervenciones en los goles que siguieron para levantar el equipo. En 4 minutos River dió vuelta el partido. Tal como esperábamos el jueves. Sanchez hizo echar a Ormeño y recién a los 16 minutos Gimnasia, gracias a una pelota parada, llegó a nuestra área.

Y a los 29 Ortega sentencia el partido. 4-2 y a otra cosa. Llegó el "oooole, oooole..." que nunca tuvo que irse. El "sooyyy de Riverrrrrrr..." pero la política dijo presente en las tribunas (ver aparte).

Hoy River demostró que se puede. Se puede ir perdiendo y levantar un partido dos veces. Se puede ser puntero y mantenerlo pese a las presiones. Se puede limpiar la imagen, por más que tengamos que esperar un año para revertir la herida.

Muchachos, faltan 5 finales. Nadie salió campeón de nada todavía, y River está ahí de conseguir otro campeonato para su vitrina. Esto queríamos el jueves. Ahora también lo queremos.

1 comentario :

Daniel dijo...

Hola hermano. Tenes toda la razón, eso eso es lo que queríamos, pero por algún motivo no se pudo.
Lo que no me gustó nada fue la lluvia de maíz que calló cuando el equipo saltó a la cancha. Si lo tiraban los tripero vaya y pase, pero que haya caído de nuestra tribuna me dolió mucho.
Creo que es hora de parar la pelota por un rato y mira hacia adentro, no sólo los que están dentro de la cancha, sino también los que están en la tribuna. Un abrazo.