River Plate volvía a San Juan generando toda la expectativa y el furor que provoca en todos los puntos de la Argentina. Las entradas volaron, los hinchas se ilusionaron y el equipo no falló.
El trámite del partido se resolvió de forma simple. Ponzio volvió a jugar un partido para justificar su llegada al club cuando ya existían jugadores para esa función. Cavenaghi hizo olvidar la ausencia del Chori Dominguez con dos asistencias. Los Funes Mori se dieron el gusto de anotar en el mismo partido y Trezeguet volvió a sumar en la red con solo un puñado de minutos en cancha. El partido no representó un gran problema para el equipo.
Lo único que debería preocupar es que con pocas llegadas nos vuelven a anotar. Esto no es algo preocupante en una goleada, pero en un partido cerrado es muy probable que lo defina o cambie radicalmente el trámite. Llegan poco y River no los puede parar. Teléfono para Almeyda.
Mientras tanto, los hinchas nos ilusionamos con ver el fin de la pesadilla. Habrá que seguir en este rumbo. Se vienen partidos importantes pero no finales, como le dicen algunos colegas. Con la cabeza fría y el corazón caliente, el equipo no va a defraudarnos. Arrancamos nuevamente como en la primera ronda. Esperemos seguir por este rumbo.
miércoles, 29 de febrero de 2012
Desamparados 1 vs 4 River Plate: Igual que la primera ronda
domingo, 19 de febrero de 2012
River Plate 3 vs 0 Independiente de Rivadavia: Asi ilusiona
El día de la expectativa. River Plate volvía a tener el Monumental a pleno, más de 62 mil espectadores habilitados para el partido. Los hinchas enloquecían de alegría. El operativo de venta de entradas funcionó a la perfección con la genial idea de vender para los hinchas del interior el mismo día del partido. Era en Defensores de Belgrano ya que por disposición de seguridad no se puede vender en el estadio.
Y el Monumental estalló. Todos los que quisieron estaban en el estadio, todas las banderas políticas también ya que no faltó ninguna. En lo que respecta al partido, River arrancó con mucha potencia. Sufrió un golpe cuando Sánchez se hizo expulsar, algo infantil que no debe repetirse. Ya le pasó al Chori Dominguez, no puede seguir pasando con otros jugadores. La amarilla era discutible, pero la protesta hay que dejársela al jugador autorizado, el Capitán. De esa forma, las protestas no terminan en sanciones. Hay que ser inteligentes.
Pero el equipo supo rearmarse. Luego del bajón lógico, River se desorientó. Independiente de Rivadavia no llegaba pero tenía la pelota. Hasta que de la mano de Cavenaghi estalló el estadio en ese grito tan lindo. Los hinchas festejaban entre ellos, con el de al lado, aunque más no sea un desconocido fundido en un abrazo extraño. El partido siguió, Independiente se repartía entre los regalos de River por sus imprecisiones y las patadas del fondo para evitar que la banda llegue al arco. Con un Ocampos imparable se iba el primer tiempo.
En el segundo tiempo, River Plate fue para adelante pero se perdió hasta que el Chori Dominguez frotó el botín y 2-0. Los hinchas deliraban, el Monumental era una fiesta. Ponzio, de flojo rendimiento hasta este partido, la rompía. Llegaba hasta el arco rival y hasta tenía oportunidades de gol. Almeyda movía el banco y hacía el recambio, sacaba a las piezas clave y ponía en la cancha a los jugadores que hay que darle kilometraje. Y así entró el Keko Villalva, Aguirre y Trezeguet.
David se dió el gusto finalmente. Después de un centro certero a su cabeza, le dió de pique al suelo para dejar en ridículo al arquero, el mejor espectador del gol. Tan fácil define Trezeguet que nos dá la impresión al resto de los mortales que este juego puede jugarlo cualquiera. Una cátedra de cabeceo.
Se iba el partido y los hinchas deliraban. Fiesta y Carnaval, todo en el mismo lugar, el Monumental. Delirio, festejos, desahogos. Todo junto y por el mismo precio. El hincha se ilusiona con ver un equipo jugando así en lo que resta del campeonato. River sigue puntero y jugando así va a ser difícil que la suelte.
lunes, 13 de febrero de 2012
Chacarita 0 vs 2 River Plate: En la punta de nuevo
Después de marchas y contramarchas, River Plate se presentaba en el Estadio Único de La Plata en un partido que terminó teniendo muchos condimentos extra-futbolísticos. Scioli, un reconocido hincha de boca juniors, presionó para que el partido pueda jugarse el fin de semana en La Plata, su vidriera política más importante en el mundo deportivo, además de definir que los hinchas de River sean quienes viajen por la Autopista para mayor control. Y ahí el segundo condimento.
Anoticiados de la ruta que tomarían los hinchas millonarios, aparecieron banderas por el camino con leyendas como la que se ve en la foto y otras como "BienBenido RiBer". Una verdadera provocación que no fue retirada rápidamente como se esperaba. Habrá que estar atentos a esto para luego no lamentar incidentes mayores en el futuro. Están poniendo a prueba la sensibilidad del hincha.
Cuando el equipo salió a la cancha se vió otro condimento. El conjunto de Nuñez entraba al estadio con el brazalete negro en homenaje a uno de los más grandes de la música argentina, Spinetta quien nunca escondió su pasión por la banda. Passarella, presente en el Estadio Único, no quiso dejar pasar la oportunidad de rendirle tributo.
En lo que tiene que ver con el partido, River no encontraba el rumbo en los primeros minutos. La historia se volvía a repetir. Los hinchas nos mirábamos desconcertados. No podía ser que el equipo no pueda demostrar superioridad frente al último de la tabla, con problemas dentro y fuera de la cancha. Pero un gol en contra de Toledo abrió el camino y Ocampos, el mejor del partido, se despachó con una bomba desde fuera del área para sellar el resultado final. El chico de las inferiores se animó y comenzó a demostrar por qué muchos equipos del exterior lo tienen en la mira.
Si analizamos el partido, lo que preocupa del partido es la falta de circuitos de juego. River se muestra muy ansioso, impreciso y con muchos egoísmos. Pareciera que los jugadores quieren destacarse y se olvidan que juegan con diez compañeros. Esto preocupa mucho ya que cuando el equipo no se pone en ventaja rápidamente comienzan a sentir la presión de los hinchas y eso desconcentra aun más todavía.
Viendo el cotejo también los hinchas comienzan a preguntarse si realmente Ponzio debe jugar en el nivel que está demostrando. Se solapa en el medio. No toca bien y genera contraataques innecesarios. Aguirre ha demostrado varias veces que está para jugar y lo hace mejor que Ponzio cuando entra. La razón de la titularidad de este último es una incógnita que flota por las tribunas.
Por último, el peor condimento de todos. El Chori Dominguez demostró lo que muchos quieren tapar y ya comienza a ser un problema grave, su inestabilidad emocional. Es conocido en el mundo River que los ataques de pánico del jugador ya son más frecuentes que antes pero ahora le sumó la inestabilidad dentro de la cancha. Habrá que tratar al jugador, ante todo para su mejoría a nivel personal y, luego, para el bien del equipo y la institución. Así no puede seguir. Hay que encontrar la mejor forma de ayudarlo.
River vuelve a la punta luego de haberla perdido en la fecha 13°. Fueron seis fechas sin liderazgo que retomó en la primera de la segunda ronda del campeonato. Empezó la etapa final y estamos en la posición deseada. Ahora a sacar más ventaja y volver al lugar que merecemos sin contratiempos.
lunes, 6 de febrero de 2012
Almirante Brown 1 vs 1 River Plate: Muy peligroso
Durante el verano, dirigentes, cuerpo técnico y jugadores aseguraron que los partidos estivales no eran más que una preparación de cara al partido que daba inicio a lo más importante, la vuelta de River Plate al lugar que nunca debió dejar de estar. El silogismo es lógico, aunque a la mayoría de los hinchas no les divierte perder ni un superclásico.
Todas las expectativas estaban puestas en Isidro Casanova pero el día comenzó cruzado. Passarella, recién llegado de su viaje a Europa, llegó al estadio y se ubicó en la platea lindera a la popular de River. Pronto se tuvo que ir. Los hinchas de Almirante lo cargaban y, cuando se anoticiaron los hinchas de River en la popular, comenzaron a insultarlo. No fue un buen comienzo para un presidente que los hinchas parecen no perdonar.
En el verde césped River Plate comenzó el partido comiéndose al rival. Veinte minutos de furia, un gol de playstation para el recuerdo y el equipo se desinfló. Le metieron un gol que lo dejó dando vueltas y no pudo recuperarse. Las dos llegadas del segundo tiempo en los pies y cabeza de Funes Mori tienen gusto a demasiado poco.
Decepción. Esa es la palabra que describe el sentimiendo del hincha de River Plate. Todo un verano esperando la reanudación de la esperanza de ver un equipo sólido. La muestra gratis que tuvo en el verano contra Racing y los golpes que resultaron al hincha las derrotas en los superclásicos realzaban la expectativa que generaron las declaraciones. Casi como una promesa.
River volvió a ser un equipo con dudas, imprecisiones y lagunas. Es verdad que el punto suma, pero con ese mismo discurso nos quedamos a dos puntos y descendimos de categoría. Es un juego peligroso el de conformarse con empates de visitante. Muy peligroso.
