River Plate subestimó al último de la tabla. No lo tomó en serio. Tuvo dos semanas sin jugar y jugó el peor partido en mucho tiempo.
En los 90 minutos no generó más que confusiones. La pelota no corría, los pases eran imprecisos y los jugadores erráticos. La presión de Aldosivi fue mucho para un equipo que entró a la cancha creyendo que el partido ya estaba ganado y se resolvía con dos o tres jugadas de algún compañero iluminado. No fue así.
Aldosivi, el último de la tabla -repetimos-, asfixió a un River que no tenía un conductor claro. No se generaron jugadas de mucha presión donde se muestre -y demuestre- que no pertenecemos a esta categoría.
Terminado el partido el dolor se vuelve a repetir. River Plate ya no terminará este campeonato invicto y ahora estará obligado a ganarle a Aldosivi en su cancha cuando juguemos la segunda ronda para no volver a Primera con una nueva paternidad.
Muchos hinchas en Twitter estaban furiosos. No pueden creer donde estamos, pero ahora mucho menos que tenemos obligaciones antes de volver al lugar donde nos dejaron Passarella y Aguilar.
Es tiempo de estar más unidos que nunca pero nunca más olvidar por lo que pasamos. En dos años podremos premiar o castigar a quienes nos dejaron donde estamos, en el peor de los mundos futbolísticos posibles.
domingo, 30 de octubre de 2011
River Plate 1 vs Aldosivi 2: Bronca y decepcion
jueves, 20 de octubre de 2011
Daniel Passarella y su fracaso politico
lunes, 10 de octubre de 2011
Huracan 1 vs 2 River Plate: Es el camino
Los jugadores de River Plate demostraron ayer por primera vez contundencia en la reacción. De esas reacciones que esperamos de ellos. Ante un golpe como el de Machín a los pocos minutos de empezar el partido, el equipo reaccinó. Y no reaccionó como nos tenía acostumbrados con una o dos jugadas geniales de un jugador diferente que se ilumina en un rendimiento colectivo mediocre.
jueves, 6 de octubre de 2011
River 7 vs Atlanta 1: Ganar, Gustar, Golear
Ganar, Gustar, Golear. River Plate hizo todo y no sólo eso. Nos regaló una clínica de fútbol con momentos que nos hicieron acordar a aquel equipo de 1996 que se comía crudos a los rivales.
En momentos en donde los hinchas necesitábamos una caricia después de tantos golpes el equipo hizo lo que tenía y tiene que hacer, jugar bien y golear. Cavenaghi volvió a ser aquél que supo regalarnos campeonatos y el resto del equipo supo jugar como para no dejar pasar ninguna oportunidad.
Fuimos criticados cuando al principio del campeonato dijimos que River tiene que ganar todos los partidos, que no hay margen para perder uno. Esta no es nuestra categoría y no estaríamos acá si no fuese por los errores y horrores que cometieron Aguilar y Passarella. Y como no es nuestra categoría hay que demostrarlo en la cancha ganando todo. Perder no es opción y ayer se demostró claramente.
Será un largo camino pero no debería ser difícil, sólo largo en tiempo. No nos equivoquemos. Tampoco nos equivoquemos y creamos que vamos a ganar todos los partidos por esta diferencia. Ya se demostró que no pudimos aunque ojalá sea así, desde luego. Jugamos contra un equipo de tercera división recién ascendido. La diferencia, mirada desde esa perspectiva suena lógica. Es más, suena como una obligación, un deber.
Pero volviendo a lo importante. River volvió a ganar y el Nuevo Gasómetro volvió a ser una fiesta. Porque nosotros somos diferentes y no abandonamos en las malas.
