

Queremos advertir al hincha que este es un artículo desapasionado, frío y calculado. Si ponen la pasión y la irracionalidad por delante de su vista, nos van a insultar.
Hoy llegamos temparnito al Monumental de River Plate. Ni siquiera habían abierto las puertas. Entramos y nos ubicamos como hinchas que somos, cada uno en su tribuna para luego entender mejor el partido. Sabíamos que River jugaba una final, una de esas que el club no está acostumbrado a jugar. Contra el rival de turno pero contra muchos adversarios. Pero los hinchas llegamos en masa y pusimos una fiesta más. "Aunque ganes o pierdas" rezaba la bandera en la popular. Las cintas armaron otra bandera desde la Sívori alta a la baja y el aliento no cesó.
No tenemos que olvidar las banderas de apoyo a Daniel Passarella "Fuerza Daniel", "Basta de AFAno" y la más directa "Con River no se jode. Fuerza Kaiser". Los dirigentes oficialistas siguen cerrando filas tras el presidente. Pero volvamos al partido.
El equipo no sorprendió. Hizo lo mismo que siempre. Entró, apretó, ilusionó y se desinfló. Caruso hizo una de otro partido metiendo un gol de taco y el estadio deliró al ritmo de un triunfo que, desde el momento que River lo consiguió, hizo replegarlo. ¿Cuidar un resultado entregando la pelota? Estrategia arriesgada si la hay. San Lorenzo no la desaprovechó y atacó. Pero cómo serán las cosas que fuimos nosotros solos quienes marcamos su gol.
Ay Carrizo... ¿Qué podemos decir de vos? Si, en 2008 casi que el campeonato lo ganaste solito. Pero, ¿de qué se trata esta realidad de arquero cancherito? Repasemos los últimos tres partidos. Contra All Boys, cuando restaban varias jugadas fuiste a buscarla al arco de enfrente. Resultado, gol de All Boys. Contra boca juniors, gol en contra. Y hoy contra San Lorenzo, regalito regalito... y de confiado! Si la viste tan caprichosa a la redonda, ¿no era más fácil tocarla por encima del travesaño? No somos arqueros, pero cualquier persona que sepa algo de fútbol sabe una regla básica: cuando el arquero no puede retener la pelota, la tira por encima del travesaño. ¿Tan difícil era? Y para completar, la siguiente jugada casi la perdés contra dos jugadores de San Lorenzo por hacer tu gambetita estúpida.
Y ¿qué es eso de empujar a Filliol y besarte el escudo cuando vos mismo dijiste en una entrevista que no eras de River Plate? Si sos tan hincha de River, ¿por qué no resignás plata y te quedás después de Junio? Que Almeyda se bese la camiseta es un orgullo... pero si todos se van a besar la camiseta para tapar los desastres que hacen estamos al horno. Igual, el hincha diferencia bien el amor por la camiseta del oportunismo. Sino fijense la silbatina que bajó desde todas las tribunas con excepción de la Sívori (que estuvo dividida) cuando se fue Carrizo.
Decíamos que quedaban 5 finales. Ahora quedan 4. De los últimos 18 puntos sacamos 5 y no ganamos de local desde el partido vs Banfield. Dirigentes, Cuerpo Técnico y Jugadores: Ya no hay más margen de error.
Passarella un día volvió a la AFA. No fue un día más. Fue en un día de furia. Passarella dijo basta. Basta de malos arbitrajes. Basta de manoseos. Basta. Esto es River y hay que respetarlo. Lo dijo de la peor manera. La que nadie esperaba. Pidiendo la renuncia de Julio Grondona, el mandamás del fútbol argentino hace más de tres décadas. El dirigente que supo y sabe cómo ser amigo de militares, peronistas y radicales. “Todo Pasa” menos él.
En sus más de 30 años como responsable del fútbol argentino pocos se animaron a enfrentarlo y jamás un presidente de River Plate. Hasta esta semana. Fue el Kaiser quien sacó mostró los dientes y pidió todo. Todos miraron con asombro pero nadie lo siguió aunque nos consta que varios de los presentes estarían felices de desprenderse del anciano dirigente.
Paradojas hay muchas en este mundo futbolístico. La abismal distancia que separa a Passarella de Maradona fue estrechada por Grondona. ¿Quién hubiese pensado que las declaraciones de Diego Armando luego de un superclásico iban a ser conciliadoras para con nuestro club? Sólo Grondona pudo hacerlo.
En el mundo político de River Plate la situación es otra. El oficialismo cerró filas detrás de Daniel Passarella. Ninguno de los dirigentes cercanos al presidente hizo declaraciones para este medio y quienes se aventuran en hablar del tema cerca de los periodistas cuidan la elección de sus palabras hasta el extremo.
Diferente es la situación de la oposición. Sólo tres dirigentes se permitieron declarar, el resto pidió no figurar en la nota y otros ni siquiera emitieron opinión. Por lo bajo todos los que emiten opinión dicen que lo que hizo Passarella es una locura, que este no era el momento y que no se puede aventurar así sin una estrategia clara y aliados firmes. Precipitarse es lo peor.
Entre los que se permitieron declarar, Matías Patanian, vocal titular por la minoría, prefirió la cautela cuando afirmó para este medio que “en estos momentos tan críticos para nuestra institución me abstengo de realizar comentarios que puedan perjudicar la vida institucional del club. Tengo opinión formada de los hechos de público conocimiento pero por amor a la Institución prefiero realizarlos más adelante. Por lo demás , deseo profundamente que esta pesadilla termine cuanto antes y que los jugadores que nos representan se abstraigan de lo externo que rodea en este momento , y estén a la altura de las circunstancias”.
Por su parte, Santiago Poblet Videla, vocal suplente por la minoría pero cercano a Passarella dijo: “Quizás no era el momento, pero creo que estuvo bien, ya hace tiempo que venimos sufriendo un mal grande y en algún momento hay que decirle basta a quien comanda desde hace mas de 30 años la AFA, creo que en gran parte nuestro Presidente dijo lo que muchos quieren y no se animan, pero como te dije antes es una jugada que puede salir bien o mal, ahora hay que ir hasta la última consecuencia, todos juntos tirando para adelante y no dejar que algunos quieran jugar con River como se hizo hasta ahora”. Además agregó: “Creo que en River venimos corriendo riesgo desde el campeonato que salimos últimos, pero también creo que de esta situación salimos adelante todos juntos, en primera instancia los jugadores, porque son los actores principales, cuando se gana, como también cuando se pierde, pero también es muy importante el apoyo dirigencial y de la gente y creo que las 3 partes van a estar a la altura de las consecuencias”.
Por último, el ex presidente y ex candidato a vicepresidente en la lista de D'Onofrio, Hugo Santilli hizo fuertes declaraciones en exclusiva a este medio que “River Plate debe tener firmeza y presencia en la AFA. Lo que no significa desubicación. Nuestro club es la entidad más importante del futbol argentino y rectora histórica del mismo. Ha fijado siempre políticas que han seguido y aceptado las demás. Por eso en su conducta el Presidente de River debe ser firme, prudente y actuar con mesura. Debe pedirle al Presidente de la AFA una reunión privada y fijar la postura del Club. Nunca debe pedirle la renuncia en público por un ataque de ira”.
Además, el ex directivo del Banco Nación dijo “no creo que la postura del bloque oficialista haya sido tampoco afortunada. Debe acompañar al Presidente pero calmar sus actitudes pues su investidura no es personal sino institucional. La AFA no va a perjudicar a River. Este es demasiado importante para que lo haga. Pero estas actitudes no nos ayudan y abroquelan al resto de los Clubes contra nosotros por la forma en que se procedió y porque no somos los únicos perjudicados por arbitrajes equivocados”.
Passarella se embarcó en una aventura por demás peligrosa. En momentos en que River más lo necesita jugó una carta que nadie había jugado en una situación similar. Algunos dicen que es la carta más fuerte. Nosotros diferimos. Es una carta más. Su carta más fuerte es la auditoría. Dicen los que saben que ahí podría comprometer a más de un dirigente, incluso en la AFA y por eso puede permitirse estas declaraciones. Verdad o no, al equipo le restan cinco finales donde todos los ojos estarán puestos, no sólo en nuestros jugadores sino también en el desempeño de los árbitros.
¿Estará Passarella queriendo apagar un incendio con nafta?
Bronca. Decepción. Impotencia.
Tres palabras definen nuestro estado de animo. Y el de la mayoría de los hinchas de River Plate. Porque ayer luego del partido no pudimos ni escribir. No entendemos como los jugadores pueden perder las ganas de ganar. Incluso sabiendo que reciben un premio enorme por ganar en esa cancha.
Mientras tanto, somos los hinchas los que miramos la fecha del superclásico y empezamos a diagramar estrategias para conseguir una entrada. Somos los hinchas los que llegamos a comprar populares de reventa con tal de alentar al equipo y, por sobre todas las cosas, a la camiseta. No importa si va bien. No importa si va mal. Sino, que todos recuerden lo que era el Monumental el año pasado en el peor momento futbolistico de River.
No olvidemos que llegar a esa pobre tercer bandeja también es una procesión. Un camino donde debemos sortear hinchas de boca -recuérdese que para llegar a caminito hay que recorrer toda la boca-, maltratos de la policía, rateros intentando robarnos la entrada, entre otros problemas conocidos. Pero ahí estaba el hincha fiel. En esa tribuna donde lo unico que se escucha es aliento. Donde siempre hay una fiesta.
Una fiesta que se diferencia de lo que venimos viendo los últimos 7 años en el césped. Desde que Macri -si, recordemos ahora que fue Mauricio Macri quien tomo la decisión democratica de sacar una bandeja mientras no llenan el estadio- nos mando “arriba”, el equipo no pudo volver a ganar. Pero no seria problema si River Plate perdiese dejando todo. El problema es que los hinchas sentimos que los jugadores, ante el primer gol, bajan los brazos. Atrás esta la posibilidad de remontar un resultado adverso. Es verdad, los árbitros ayudan mucho a boca. Cuanto ayudaria tener arbitros detras de los arcos como en otros países. Nos habrían cobrado -en palabras de Castrilli- al menos cinco penales.
Pero los jugadores nos acostumbraron a que veamos equipos en la cancha donde solo algun jugador se rescata entre una manga de desganados. Ayer, sin ir mas lejos, solo Lamela, Almeyda y Ferrero mostraron que tienen sangre en las venas. A tal punto, que Almeyda no pudo contenerse y le salio el hincha. Como no ibamos a esperar que se bese la camiseta delante de la hinchada local? Almeyda vive y siente a River. Se le pone la piel de gallina cuando piensa en Angelito tapándose la nariz. Se nos pone la piel de gallina cuando lo vemos a el besándose la camiseta.
Volvemos a casa con la frente bien alta. Porque sabemos que dejamos todo en las tribunas pero también con toda la bronca del mundo. Un arbitro que no debía dirigir por reglamento no vio infracciones por doquier, jugadores que no están a la altura de los acontecimientos y un resultado que se basa en la suerte de los de enfrente. Porque algo hay que dejar claro. Si River perdió fue por merito de River.
Quedan cinco finales por delante. Los de enfrente se burlan pero no saben lo que les viene después de junio. Nosotros podemos terminar el campeonato bien alto, volviendo a las copas. Pero no hay que olvidar, cuando termine el campeonato, quien rindió y quien no merece vestir mas el manto sagrado. Porque, como dijimos y volveremos a repetir, “quien no sienta la camiseta, no puede jugar en River”.
El merito en las tribunas sobra para ganar los superclásicos.
Este es un relato del corresponsal de Política en River en Europa que tuvo la oportunidad de vivir el primer derby español en Madrid. Imperdible.
Antes de comenzar a hablar del partido, quiero contar que unas horas antes del encuentro me acerqué hasta el hotel donde estaba concentrado el FC Barcelona, en el barrio “Puerta de Hierro”, en las afueras de Madrid. Faltaban 4 horas para el pitazo inicial y ya había más de 600 fanáticos catalanes en la puerta de la concentración. Había un dispositivo de seguridad normal: tres autos de policía, una a
mbulancia y algunos guardias de una agencia privada. Hasta aquí todo normal y similar a Argentina. Pero hubo un detalle que marcó la diferencia: había un grupo de 30 hinchas del Real Madrid, con banderas y camisetas blancas, a pocos metros de la entrada al hotel (y muy cerca de los simpatizantes del Barça), insultando a los hinchas rivales y cantando eufóricamente contra los blaugranas… Pero todo sin violencia. Ningún fanático catalán fue a pelearlos ni a echarlos del lugar; simplemente les respondían con algunos cánticos inofensivos… Esto en nuestro país no hubiese sucedido nunca; todo hubiera terminado con detenidos, heridos, etc.
La llegada al estadio Santiago Bernabeu también fue muy pacífica: hinchas de ambos equipos entremezclados, nada de calles valladas y exclusivas para el acceso de los visitantes y mucha organización. El operativo policial, según pude constatar, contó con 300 efectivos, cifra muy baja si la comparamos con los 1.500 policías que se necesitan habitualmente para controlar un superclásico argentino.
Y comenzó el espectáculo. No se si será por las potentes luces o por la atmósfera madrileña pero en el Bernabeu todo brilla: las camisetas, los arcos, el césped y la pelota. Mismo las tribunas encandilan: están hechas a nuevo y deben ser pintadas cada 2 años o menos. Pero hay otras diferencias entre un Derby español y un Súper argentino que vale la pena remarcar: nada de trapos gigantes, bombos y bengalas. Tampoco existen los millones de papelitos, globos y cintas rojiblancas que cada vez que River juega en Núñez contra boca inundan el Monumental. La inventiva del público local se limitó a un escudo del Real Madrid formado en la otra cabecera con cartulinas de distintos colores (40 metros x 40 metros). Pero por sobre todo faltó aliento: solo algunos cantos aislados de un grupo de hinchas, pero nada de tener una tribuna entera como la Sivori vibrando al ritmo de los Borrachos del Tablón.
En el momento del gol de penal de Messi, un hincha de Barcelona que estaba en mi tribuna (todos del Madrid) gritó el gol con fervor. Todos comenzaron a insultarlo, pero nadie se le fue encima, no hubo violencia física. Un simpatizante Merengue que estaba a pocos metros le vació un vaso de Coca-Cola en la cabeza. Eso fue todo; a los 3 minutos vinieron dos guardias de seguridad y se llevaron al hincha catalán que los acompañó pacíficamente.
Un detalle sorprendente: la cámara flotante (sostenida por cuatro cables y manejada a distancia) que sigue a gran velocidad todas las acciones del juego desde una altura de 20 metros aprox. Esto si estuvo presente alguna vez en un Superclásico.
Pitazo final. Los del Real Madrid (contrariamente a lo que indica su gloriosa historia) festejaban el empate logrado con 10 hombres; los de Barça no festejaban pero estaban contentos ya que la igualdad mantenía los 8 puntos de diferencia con los Blancos y casi les aseguraba el tricampeonato en la Liga. Algo que ya consiguieron.
Por último, cabe destacar la manera en que se vació el estadio: en 15 minutos, literalmente, no quedó nadie. Más de 75.000 personas se retiraron pacíficamente al mismo tiempo gracias a las excelentes vías de evacuación. No hubo necesidad de esperar a que se retirara la parcialidad visitante…
A pesar de las ventajas y las comodidades, me quedo con el superclásico argentino y su pasión infinita. Pero sobre todo, en la cancha de River!
Hasta el 2010, la venta de entradas siempre fue por ventanilla con la excepción de los partidos con gran convocatoria (léase, superclásicos vs boca juniors) donde Ticketek entraba en escena con las críticas y las controversias del caso.
Este año, la venta de entradas cambió el sistema y de forma oficial el club comenzó a vender las entradas contratando una empresa que le provee del servicio. El servicio no funcionaba mal pero la prueba de fuego sería en la venta del superclásico. Y sucedieron cosas sospechosas.
Muchos socios, entre quienes nos pueden contar, probamos un día antes si funcionaba nuestro usuario. Para sorpresa de muchos, al ingresar los datos que arrojaba luego de ingresar eran los de otro socio y, en muchos casos, nos indicaba que ya habíamos comprado la entrada para el superclásico. ¿La dirigencia? Silencio. Durante el día de hoy continuaron los problemas pero se solucionaron luego del mediodía. ¿La dirigencia? Silencio.
Y llegaron las 21hs. Muchos de nosotros, conociendo esto de "quizás se venden antes", ingresamos repetidas veces a comprar media hora antes. El F5 actualizaba la página pero nos indicaba que no se podía comprar hasta que de repente segundos antes de las 22hs ya estaba el cartel "ENTRADAS AGOTADAS". Mientras tanto ya hay reventa en los portales de internet que comienzan en $750.
La dirigencia, para hacer bien transparente el sistema podría mostrar el listado de socios que consiguieron entradas. Porque hay socios que consiguieron entradas pero no son 4500 los que lo lograron por el sitio oficial de venta de entradas. Seguramente no lo hagan porque quedaría en evidencia lo que todos saben, que los favores de campaña y acuerdos políticos se pagan con entradas para el superclásico en la boca. En esa cancha no hay plateas. En esa tercer bandeja, desfilan favores. Todos los sabemos, nadie lo cuenta. Pasó el año pasado, volverá a pasar el domingo.
Y como este blog siempre sacó entradas como simples socios, será el primer superclásico donde no podremos ir a la tribuna visitante en la boca. Tendremos que ir a alguna tribuna local como alguna vez nos obligó a ir Castrilli o nos quedaremos afuera masticando la bronca que nos regaló la dirigencia.
Cuando Passarella asumió prometió hacer una auditoría, contrató a KPMG a cambio de espacios de publicidad y se embarcó en una misión de la que todo el mundo riverplatense espera resultados. Pasó un largo tiempo y los hinchas ya no soportan el silencio de los dirigentes.
En junio del año pasado en una reunión de Comisión Directiva se dijo que la auditoría mostró "cosas gravísimas" y se armó un alboroto enorme con Quintás. También revelamos que la tan anunciada auditoría se restringiría al último año de mandato aguilarista. Por último, en Julio de 2010 te adelantamos en forma exclusiva que River Plate le había enviado una carta documento a José María Aguilar, Mario Israel y Héctor Grinberg por el pase de Belluschi. Pero oficialmente el silencio seguía.
A dos semanas del superclásico sucedieron dos hechos simultáneos: reapareció José María Aguilar en su versión light (ver foto cortesía de Diario Muy) y los dirigentes de River Plate deslizaron la posilibidad de realizar una conferencia de prensa para presentar los resultados del trabajo de KPMG. Lo curioso del caso es que Aguilar hizo saber también que él sólo hablará luego de que River salga de la situación comprometida en que se encuentra y Grinberg, su ex tesorero, dijo que lo que afirman del caso Belluschi no sólo es disparatado sino que no hay nada que se pueda sostener en la justicia. Y recordemos que varios de los actuales dirigentes, como es el caso de Bravo, también fueron dirigentes cercanos a Aguilar con lo cual dificilmente desconocían estos temas tan sensibles.
Quedan seis fechas para que termine el campeonato y el mundo River Plate, cuando no se dan los puntos esperados, entra en estado de ebullición. En el césped no tenemos dudas que los resultados se terminarán dando pero parece que luego de los anuncios -que podrían ser este mismo sábado o la semana que viene- terminarán en un largo proceso judicial.
La pregunta que queda latente es, ¿habrán encontrado algo sostenible en la justicia o será una gran desilusión para el hincha?
Suma y sigue. Suma y sueña. Fue un 1-0 estridente en Avellaneda, con un Racing impetuoso hasta el silbato final. Pero el beato Juan Pablo demostró porque es el amo y señor del arco de la albiceleste. River juntó 22 puntos en el Clausura en la duodécima fecha. Doce unidades afuera del Monumental, ocho partidos con el arco en cero en el torneo. Y la imbatibilidad de visitante es notable: solo Mauro Óbolo, de Arsenal, le anotó al equipo de JJ.
Pero hoy me quiero ocupar de lo que viene: el próximo domingo, All Boys sin Ortega. Y después, mamita¡¡¡ Pasaron 7 años de la última alegría millonaria en La Boca: 1-0 en el Clausura 2004 con el gol de Cavenaghi. En la 15ª San Lorenzo en el Monumental, con sus urgencias y su etapa pos Ramón. Habrá que ir al Carminatti de Bahía en un partido abismo con Olimpo. Y en la 17ª el eterno Bichi Fuertes y Colón irán a Núñez.
El perfume del estadio Único de La Plata vestirá la última salida de River en el torneo. Verón, La Gata, Rodrigo López. Equipazo hoy en declive, pero sumamente respetable. Y reaparecerá la novela del no de Camoranesi. River cierra el Clausura con Lanús.
Repasando: quedan 21 puntos y son salidas, al menos, regadas de pantanos, piedras y selvas complicadas de transitar. Está bien claro: este River no se viste de frac ni se pasea con bríos monegascos por las canchas, pero, aún así, sabe que es un tipo que apenas llega a fin de mes y usa la tarjeta de débito mirando lo que le queda en la cuenta. No le sobra nada.
Adalberto Román es una fiera, quita limpio. Ferrero y Maidana sobrios. Y todos corren sin importar si es el minuto 6 o el 85. Almeyda juega fajado y solo sale del verde césped destrozado. En la semana desechó una oferta exorbitante de Qatar por 18 meses porque quiere dejar su amor, el fútbol, con los colores de River. Lamela dibuja firuletes cuando se le antoja. Pavone y su potencia.
En fin. Llega el final del túnel. ¿Verá la luz?